martes, 13 de noviembre de 2007

MANO.

Comienza el día con un manotazo al despertador. Mano que remueve el azúcar y conecta la radio. La misma mano que muestra en carretera su dedo corazón a un gilipollas y que señalará después objetivos sobre un tablón. Mano con cuchara, mano con tenedor, mano que tecleará hasta bien tarde y se aferrará de nuevo al volante del regreso. Ya en la noche esa mano picotea nerviosa entre los botones del mando hasta dar con una escena de sexo explícito.
Mano de santo.

2 comentarios:

Alfonso dijo...

menos mal que tenía un kleenex a mano, manito…!

ROBERTO MOSO dijo...

Tú no vaciles tanto no vaya a ser que alguno te acabe dando una mano...