martes, 20 de noviembre de 2007

UNA TIENDA DE DISCOS

Es un día tonto perdido en las tripas del Bilbozulo. Tengo que hacer tiempo y merodeo por las tripas de la ciudad. El instinto de supervivencia me acaba metiendo en los bajos de un edificio donde –sorpresa- sobrevive una tienda de discos. El escaparate me atrapa como planta carnívora: Un directo inédito de Gari Glitter, una edición rara de Los Lobos, el disco brasileño de Sinatra… ¿el calor me ha derretido las meninges?, ¿He traspasado algún agujero negro?…una pegatina en uno de los cedés advierte: “la tercera canción es un turre”…está claro, hay que entrar. lo que encuentro en el interior es aún más inaudito. Dos señores de respetable edad, uno dentro del mostrador y otro sentado en una silla polemizan sobre el año en que nació el “dixieland”. Es un debate encendido pero en clave amistosa, un intercambio de erudición apasionada sin rastro alguno de pedantería. Mientras tanto las estanterías siguen siendo un clamor: no hay discografías completas ni culto a la novedad, están solo los discos que alguien ha considerado imprescindibles, es una tienda con criterio, una anti-franquicia resistiendo en un zulo recóndito…creo que voy a llorar. Entra de pronto una señora con elegante traje verde. ¿tienes lo que te dije?. Al caballero del mostrador se le dibuja la satisfacción en el rostro. De algún cajón extrae un disco y lo pone a sonar, suena un piano sencillo, evolucionando en una atmósfera densa de batería y contrabajo, no hay acrobacias ni virtuosismo, sólo sentimiento, notas precisas, envolventes. La señora lo escucha unos instantes y afirma con la cabeza, el tendero le ofrece todo tipo de explicaciones sobre lo difícil que le ha resultado encontrar ese ejemplar, durante un buen rato asisto a una conversación a tres bandas sobre un tal Mal Waldron…me siento un ignorante.
Salgo de ahí con unos cuantos títulos que creía olvidados y con un disco –otro- del tal Waldron. Ahora mismo constituye la banda sonora de mis días y esa tienda un pequeño motivo para amar la vida. No debo de hacer publicidad. Por eso evitaré concluir el articulo diciendo que ese rincón delicioso se llama Oxford y que lo encontrarás por la zona del ensanche. (¡uhi!)

5 comentarios:

habie dijo...

qué desolación, un blog sin comentarios parece una ciudad vacía.
Una pregunta indiscreta, qué tal está la tienda esa para mangar discos porque aunque hoy en día ya no se justifica con las redes p2p, nunca se sabe de qué vamos a acabar como sigan subiendo los precios a este ritmo trepidante.
Un e-brazo.

ROBERTO MOSO dijo...

Vaya Habie, yo aquí vendiendo romanticismo y tú planeando darle el palo al pobre señor. La verdad es que no se como se habilita para que puedan escribir comentarios anónimos...¿sabes tú?

Alfonso dijo...

Hola, de qué va esto… saben ustedes dónde para el bus para Lutxana?

ROBERTO MOSO dijo...

La segunda a la derecha, le deja en el mismo Sefanitro.

Alfonso dijo...

Muy amable, cabayero. Siento no prodigarme más por aquí, pero no hay ojos en la cara para ver, leer y seguir las correrías de tanta ciber-gente que andáis sueltos. Tenemos que recuperar la telepatía, que esto es muy esclavo… Mola el blog.sdiccdqy