miércoles, 21 de enero de 2009

FRÍO


En sus sueños cambiaban las situaciones pero no los personajes. Eran siempre los mismos tres amigos, él y otros dos. Jugaban en el mismo equipo de primera división, o recorrían el Amazonas con sus mochilas, ligaban con hermosas y simpáticas muchachas en alguna discoteca o hacían surf en algún paraíso del pacífico.
Pero hoy , algo extraño está ocurriendo. Nota que el rostro de uno de sus camaradas se borra por momentos. Después van desapareciendo las extremidades. Llega un momento en el que ya apenas lo distingue hasta que finalmente, quedan solo dos, desolados, estupefactos, incapaces siquiera de hablar, sintiendo en lo más íntimo el frío de la ausencia.
Poco después, en la sala de coma permanente retiran el cadáver de uno de los tres pacientes.

9 comentarios:

El Conde de MonteCristo dijo...

Pues esta lectura no me ha dejado frío precisamente. En el top five de tus microrelatos fijo.

Esta canción viene al pelo, versión de la de Alarma
Frío

Roberto Moso dijo...

Pues tú acabas de entarr en el Top One de comentario rápido. me alegro de te guste. Acojona un poco ¿no?

susana dijo...

Ese frio te deja helada.
Buen relatito.

susana dijo...

Por cierto sé que Alberto Arce ha vuelto de Gaza de incógnito para la prensa,está en Gijón.Me alegro por él.

Javier dijo...

buen relato, corto pero intenso

El Conde de MonteCristo dijo...

Acojona sí aunque tiene un regusto bonito por la amistad, unidos los 3 hasta el final.
La noticia sobre los supervivientes del Aconcagua con su peculiar manera de hidratarse no ha tenido nada que ver en tu inspiración no? jejeje

Artemisa dijo...

No hay frío mas mortal q el de la ausencia

Roberto Moso dijo...

Cuando yo tenía unos nueve años, un jugador del Atl.Madrid, Martinez saltó de cabeza con otro contrario y en el choque cayó en seco. Estuvo en coma durante muchos años, cuidado por su esposa hasta que murió. Recuerdo un reportaje sobrecogedor, en el que se le veía con otros dos vegetales en una planta llena de tubos. En fin. Me encantan vuestros comentarios.

El Conde de MonteCristo dijo...

Y eso que te jode la emotividad ;-)