martes, 17 de junio de 2014

RECEPCION




Eran dos seres compatibles  al 100%. Sus gustos, aficiones, inquietudes, niveles culturales y aspiraciones en la vida encajaban como  el delicado engranaje de un reloj suizo. Se cruzaron en la recepción de aquel hotel. Apenas repararon el uno en el otro.      

13 comentarios:

El Conde de MonteCristo dijo...

Igual saldrá en el futuro alguna nueva tecnología que evite este tipo de indiferencia.

nineuk dijo...

Y ouede que sea una solución...pero tambien un problema. No se si me explico ;-)

jordim dijo...

La historia de la humanidad...

El Conde de MonteCristo dijo...

Con esa tecnología estaríamos en permanente zozobra buscando el mayor porcentaje de afinidad. Separaciones, infidelidades y nuevas parejas continuamente...problemas :-)

nineuk dijo...

No haría falta buscar. De repente, estas en el supermercado y te pita el cacharrito... acaban de superar los ratios de afinidad que tienes con pareja...

susana dijo...

Cuanto más mayor más necesidad de un chip o "cacharrito" para no perder el tiempo, aunque esa sutileza de que te pita el cacharrito...da mucho a la interpretación ;-)

nineuk dijo...

JA JA JA. Ya te digo...

Joseba E. dijo...

Pues me parece totalmente lógico el relato. Porque afinidad y complementariedad no son lo mismo.

nineuk dijo...

Eso merece una pequeña explicación. Digo.

Joseba E. dijo...

Me explico (si puedo). A saber: los personajes del relato no repararon entre sí porque no había nada qie les resultara fuera de lugar, novedoso, impredecible, extraño, inquietante, nada que despertara su curiosidad, no había ningún enigma que resolver... Y es que los dos, además de su altísimo grado de afinidad, compartían un mismo deseo: el de quitarse los zapatos y darse una buena ducha tras la pesadísima jornada inaugural del congreso farmacéutico.

Como si la vida fuera también un cuadro de Edward Hopper con su correspondiente banda sonora.

http://www.deezer.com/track/2824192

nineuk dijo...

Se agradece la aclaración y su correspondiente soundtrack. Claro que ahora yo me pregunto: ¿Si fueran afines -y no compatibles- no habría ocurrido exactamente lo mismo?

Joseba E. dijo...

Afinidad, compatibilidad, complementariedad... Para no liarnos con la semántica díria que falta el elemento irracional, el que despierta el deseo. Eso que Clarice Lispector definía en una cita que me encanta como "la verdad inventada". Decía así: "No quiero la terrible limitación del que vive tan sólo de aquello capaz de tener sentido. Yo no: quiero una verdad inventada".

nineuk dijo...

Clarooo. El cine y la literatura qué son a fin de cuentas (y como está demostrado hasta cuando pretenden ser "realistas") . La realidad en sí casi nunca es completa... hay que inventar los trozos que faltan para que sea interesante..cuando no inventarla del todo...