martes, 5 de enero de 2016

20 AÑOS SIN NATXO CICATRIZ

Al cumplirse los 20 años de la muerte de Natxo, aquí os traigo el prólogo que hice al libro sobre la andadura de la banda que anda preparando Juan Carlos Azkoitia. 

Los bolos explosivos eran algo habitual en aquellos años, pero los de Cicatriz eran punto y aparte. Entre los flashes de la memoria aparece un cartel compartido en Oyón  (Zarama, Itoiz, Cicatriz, fíjate). Natxo provocando a la audiencia con esa gracia espontánea y rompe-esquemas que tenía...”Me cago en todas las putas banderas, si, ikurriña incluida” (algunos pitos) ”vaya, ya están los vascos ofendidoooooos” (risas). 
Se me aparece también Barakaldo en fiestas, tras una melodramática mini-actuación de un extraño Eskorbuto-dúo . (Iosu lanzándose al público al grito de “¡Jualma se está murieeeeendo!”), una marea humana coreando lo que presentaban como novedad:  “Hoy en un hogar/  lloran sin cesar/ el cabeza de familia/ se ha vuelto a emborrachar”. Unos niños de raza gitana mirando con gesto fruncido, como si trataran de entender un problema de álgebra. Una algarabía de puños y botas en acrobática danza masiva... a nadie se le ocurría entonces dedicarse a hacer fotitos, los “smartphones” habrían volado por los aires. Para eso ya estaban los profesionales, Pablo Cabeza y compañía.
Los Zika nunca dejaban indiferente a nadie, sus discos no terminaron de plasmar con total fidelidad lo que eran aquellos directos caóticos, arrebatados, masivamente participativos, irrepetibles. Tenían la fuerza hipnótica de los Eskorbuto  y la fiesta  de Tijuana in Blue, el sentido del humor de La Polla y la contundencia de los RIP.                                                                                       Los Zika fueron siempre una banda austera, seria, hasta malencarada, con un front-man experto en la agitación de masas que nunca especulaba. Empezaban arriba y terminaban en catarsis, con Natxo marcando torso desnudo  y moviéndose como un endemoniado en primera línea. Zikatriz no ofrecía shows. Invitaba a fiestas comunitarias. Cualquier asistente podría terminar tan ronco y tan roto como el propio Natxo. Estos ojos que se han de comer los gusanos han visto muuuuchos conciertos. Todavía ninguno comparable, en participación colectiva, a los de Cicatriz. 
Natxo Etxebarrieta, sobrino del mítico primer muerto de ETA Txabi Etxebarrieta, disidente del ambiente político abertzale, abraza el rock & roll a principios de los ochenta. Este idilio no terminará hasta que entrados los noventa la heroína se lo llevara por delante, dejando atrás una trayectoria tan repleta de tribulaciones que podría eclipsar  al guión de “Breaking Bad”.                                                                                                                             ¿A qué guionista podría ocurrírsele semejante argumento sin que le tacharan de demente?
Un grupo formado en una terapia de desenganche, que se bautiza a sí mismo con el celebrado “Cicatriz en la Matriz” de los comienzos. Una primera banda mixta y bulliciosa a los que llegué a ver en Bilbao, el día anterior a las inundaciones del 83, en la mítica txozna de “Ipurbeltz”. Una trayectoria que incluye drogas de todo tipo, cárcel por posesión de Speed , aventuras londinenses y un terrible accidente de moto al que sobrevive de milagro y del que sale ya con una seria discapacidad.
Pero esto no le impide volver a subir al escenario y montar, muleta en mano, nuevas catarsis colectivas, nuevos cantos tribales de reafirmación y hasta un nuevo disco.  
De los ocho miembros que alguna vez pasaron por las diversas etapas de la banda cuatro están fallecidos. Esos cuatro que yo vi, en Oyón, en Bilbao y en tantos otros lugares y que son ya una foto vieja, sometida a la implacable marcha del imperturbable paso del tiempo. Me quedo con el desparpajo de Natxo levantando la muleta orgulloso y bramando una vez más: “Hay un grupo en la ciudad / que se llama Cicatriz /el más macarra el Pedro/ el mas marica el Pepín/ La gente que me ve dice que soy lo mejor/ los mas chulos de aquí, el mas cabrón/Ya hemos llegao /somos de aquí/ somos los Cicatriz!    


3 comentarios:

koldo dijo...

la gente que los ve dicen que son lo mejor;el mas chulo el pakito,el natxo el mas cabron!!!!ya hemos llegau.....

Antxon Rabella dijo...

No tengo ni idea, pero cabe la posibilidad de que alguien haya dicho alguna vez algo así como "el punk no trajo más que desgracias". En primer lugar no estoy seguro de que Cicatriz fueran punkys (nunca les escuché) aunque tienen toda la pinta. Y la peculiaridad de que allí no había, según cuentas, división entre artistas o "artistas" y público, en el sentido de que se lanzaba un mensaje participativo que parece que la gente aceptaba y todo el mundo actuaba para todo el mundo, en catarsis (me gusta esa palabra) como dices, debía de ser alucinante (en todos los sentidos, incluído el más literal, de la palabra).
Los que vivistéis el punk como protagonistas y público seguro que recordáis ese movimiento con alegría y sensación de libertad, pero también quizá con deje amargo y muchas veces con fondo muy dramático. No lo sé. Pero mucha gente que hizo punk se pasó a otro estilo por supervivencia literal; lo cuentas tú en el capítulo dedicado a Eskorbuto de "Flores en la basura" (por cierto, lo vi en libro electrónico, por si puedes cobrar algo al respecto) y esa gente que vivió el punk, lo sobrevivió y vive otro tipo de experiencias, seguro que no estará de acuerdo con lo de "el punk sólo trajo desgracias", que quizá no lo haya dicho nadie; pensado igual.
El caso es que yo viví el punk sólo como oyente tardío, además en euskera; mis diecisiete años son inseparables de escuchas apasionadas de Zarama, Kortatu, el primer disco de Hertzainak, algo de Bap (genial y terrorífica la canción "Azkeneko anarkista": "zertarako bizi ote gera? nahiago dut ardo botilla bat..estazioan pasatzen egunak"). Llegué a ver a un grupo punky en el frontón del Antiguo (barrio de Donosti) en el cual el cantante decía "Me voy a suicidaaar!!"; no es mi intención hacer bromas macabras cuando digo que no los ví más. Pero es que la frase, en un concierto, indiferente no le dejaba a nadie.
En fin, era difícil que el punk dejará a alguien indiferente. Hasta para los que lo oíamos con retraso en cintas virgenes. Yo lo recuerdo con mucho cariño, en especial el "Dena ongi dabil", como ya te sabras. Y no sabes lo que me alegro de que en aquella época no hubiera smartphones. Qué horror.
A veces, en este hogar al que me has solido invitar, tengo la sensación de que tú cuentas una cosa y yo de ahí me voy a otra, no demasiado relacionada quizá con el principio. Pero es que la primera vez que le hablo a un prólogo.Besarkadak

nineuk dijo...

Pues sí Antxón. Yo tuve la inmensa suerte de vivir todo aquello muy de cerca. Terminaba la actuación de Zarama y me poníoa a dar botes en la de Kortatu o la de Hertzainak. Los grupos que solían compartir cartel me gustaban casi tanto como el mio, con lo que mi experiencia era multiple. La asociación punk/desgracias e incluso Rock Radical Vasco/Heroina si se ha hecho, incluso en algún documental catastrofista. Espero con impaciencia el documental que asocie drogas/remo o drogas/ciclismo con detalladas cifras sobre consecuencias para la salud y escasa ejemplaridad para nuestros jóvenes (en actividades muy subvencionadas por cierto).