jueves, 7 de agosto de 2008

MELODÍA ENCADENADA


Un día tonto perdido en las tripas de Bilbao, ciudad diseñada sin pensar en el mes de agosto. Tengo que hacer tiempo y merodeo por la ciudad. El instinto de supervivencia me acaba metiendo en los bajos de un edificio donde –sorpresa- hay una tienda de discos. El escaparate me atrapa cual planta carnívora: Un directo inédito de Gari Glitter, una edición rara de Los Lobos, el disco brasileño de Sinatra… ¿el calor me ha derretido las meninges?, ¿He traspasado algún agujero negro?…una pegatina en uno de los cedés advierte: “la tercera canción es un turre”… está claro, hay que entrar. lo que encuentro en el interior es aún más inaudito. Dos señores de respetable edad, uno dentro del mostrador y otro sentado en una silla polemizan sobre el año en que nació el “dixieland”. Es un debate encendido pero en clave amistosa, un intercambio de erudición apasionada sin rastro alguno de pedantería. Mientras tanto las estanterías siguen siendo un clamor: no hay discografías completas ni culto a la novedad, están solo los discos que alguien ha considerado imprescindibles, es una tienda con criterio, una anti-franquicia resistiendo en un zulo recóndito…creo que voy a llorar. Entra de pronto una señora con elegante traje verde. ¿tienes lo que te dije?. Al caballero del mostrador se le dibuja la satisfacción en el rostro. De algún cajón extrae un disco y lo pone a sonar, suena un piano sencillo, evolucionando en una atmósfera densa de batería y contrabajo, no hay acrobacias ni virtuosismo, sólo sentimiento, notas precisas, envolventes. La señora lo escucha unos instantes y afirma con la cabeza, el tendero le ofrece todo tipo de explicaciones sobre lo difícil que le ha resultado encontrar ese ejemplar, durante un buen rato asisto a una conversación a tres bandas sobre un tal Mal Waldron…me siento un ignorante.
Salgo de ahí con unos cuantos títulos que creía olvidados y con un disco –otro- del tal Waldron. Ahora mismo constituye la banda sonora de mis días y esa tienda un pequeño motivo para amar la vida.

Hace dos años publiqué este pequeño artículo en DVORAME del Diario Vasco. Ayer me acerqué a OXFORD (que así se llamaba la tienda) y me encontré con una fría oficina donde una chica elegantemente vestida tecleaba en un ordenador, rodeada de un decorado aséptico. Los pequeños motivos para amar la vida se ponen cada vez más caros.

ROBERTO MOSO. Dedicado con todo cariño a Mitchel (Mexicali, Mexico)

13 comentarios:

Julián dijo...

Vaya... Y yo que esperaba que al final pusieras el nombre del sitio, pensando que era de una aventura tuya reciente... Qué rabia... esos sitios son increibles. Incluso un ignorante como yo se contamina de esa pasión ''encendida'', y seguro que acabaría comprando el cd que tienen puesto, si me gusta, como hiciste tú para conocer a ese pianista.

Saludos Roberto!

JD dijo...

Siento ser un poquito aguafiestas, pero lo ocurrido en esa tienda no fuue sólo fruto del poder de la música. Fue, sobre todo, fruto de la pasión de un vendedor convencido de lo que hacía. Y eso es lo que no hay en la oficina que sustituye a la tienda. Por eso, la fría empleada con su frío ordenador sólo nos producen una reacción: frío ante lo impersonal.

susana dijo...

Tú sueee...ñas con el "Cementerio de los Discos"....?

susana dijo...

Por qué tu blog vive con nueve horas de diferencia con la hora real,en la mía son las 19:45. Así yo también me mantendría joven...

ROBERTO MOSO dijo...

Francamente, no se como se cambia la hora (investigaré). Yo sueño con la permanencia de lugares cálidos, vivos, entusiastas, donde se palpe algo de pasión. Los cementerios no me gustan nada. Eso sí, el cementerio de los libros es lo único que me llegó un poco de la celebrada novela del Zafón.

habie dijo...

Bueno, escuchando a Mal Waldron se tiene que soñar muy bien,¡cómo me esta gustando este pianista! Gracias por la referencia, o se las debo de dar a Oxford...

El Conde de MonteCristo dijo...

Dónde estaba esa tienda???

aggggg

Para cambiar la hora:

Configuración y en la pestaña Formato: Zona Horaria y voilà.

A mandar...

salU2,
El Conde

mitchell dijo...

halagadisimo con el saludo rober
muchas gracias =)

ROBERTO MOSO dijo...

La tienda estaba en la zona del ensanche, en unos bajos cercanos al parking... Bueno, ya cambiaré la hora un día de estos...aunque la verdad, si esa es la clave de la eterna juventud igual me lo pienso.
Conde: the man is back in town?
Un placer Mitchel

El Conde de MonteCristo dijo...

the man is back in town...alive and kicking!!

El domingo vuelo a tierras de ABBA

El Conde de MonteCristo dijo...

Se me olvidaba una cosa sobre la tienda....no eran unos bajos que hay en colón de larreátegui, al lado del iruña?

ROBERTO MOSO dijo...

La calle es esa, pero esta(ba) poco después del parking del ensanche.

Anónimo dijo...

La tienda en cuestion se llamaba Oxford, y personalmente la hecho un monton de menos,siempre que queria encontrar algo "peculiar" alli que me iba y o bien estaba en tienda o bien te lo encargaba y al de un tiempo alli lo tenias.
Siempre que entre nunca vi mas de 3 clientes a la vez,pero las conversaciones entre el cliente y vendedor acerca del disco que te llevabas,sobre su autor o su obra eran el pan nuestro de cada dia.

Me acuerdo un dia(cuando las grandes superficies se empezaron a poner de moda) que me pregunto si ese tipo de tiendas (como la suya)tendrian cabida en la voragine consumista.
Estuvimos divagando en el tema en sus pros y contras, sus dimes y diretes y recuerdo que le dije que su tienda estaba especializada y que no tendria porque haber grandes problemas.
Esta muy claro que mi optimismo era eso simple optimismo.
Lo dicho que la echo mucho de menos.
PD: me cago en las putas grandes superficies.