lunes, 6 de abril de 2020

"EL HOYO"

Zorion Egileor en "El Hoyo"


Como si de una premonición se tratara, las dos últimas películas vascas que han obtenido un éxito internacional tienen que ver con agujeros.
2019 fue el año de “La Trinchera Infinita”, que continua en plena vigencia con su reciente estreno en Netflix. La película, dirigida a tres manos por Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga nos relata la penosa vida de un prófugo escondido en su propia casa tras la guerra civil. Un encierro voluntario que se alargará durante todo el franquismo.
Es en Netflix, precisamente, donde se ha situado en lo más alto “The Platform”, más conocida entre nosotros como “El Hoyo”. La película es el primer largometraje del bilbaíno Galder Gaztelu-Urrutia. Ya en septiembre tuvo el mérito de ganar el festival de Sitges. También fue galardonada con el Premio del Público de la sección Midnight Madness del Festival Internacional de Toronto. Ahí fue cuando Netflix decidió hacerse con los derechos de distribución.
Lo que prometía ser un éxito de “grandes minorías” ha terminado convirtiéndose en todo un fenómeno mundial. Según las listas de la plataforma ahora mismo es la película más vista en varios países, incluido Estados Unidos. Si hacemos caso de las valoraciones de medios como el “New York Times” o “Vulture” el ambiente apocalíptico y los confinamientos derivados del Covid-19 han contribuido de forma decisiva en este éxito.
Pero, dejando a un lado el contexto favorable que ha tenido, la película no habría obtenido tanta repercusión si no se tratara de un trabajo excelente. Desde la dirección hasta las interpretaciones, estamos ante un trabajo que no muestra las carencias normales en una “opera prima”.
“The Platform” no es, ni en el fondo ni en la forma, una película para estómagos delicados. Mientras su estética sangrienta y desagradable se acerca por momentos a la del cine “gore”, su mensaje, al menos durante la mayor parte del metraje, es bastante descorazonador. Como decía recientemente Pedro Rivero, uno de los guionistas: “lo que se plantea es qué clase de persona puedes llegar a ser en una situación límite, en la que escasean los alimentos y puedes llegar a comportarte de forma lesiva para los demás”.
Al igual que ocurre en las guerras, las pandemias también hacen aflorar lo peor y lo mejor del ser humano. Estamos viendo muestras de apoyo y solidaridad pero también autobuses con enfermos apedreados y ancianos abandonados a su suerte en ciertas residencias. “En esa plataforma repleta de comida que acaparan los privilegiados, también se pueden poner mascarillas o papel higiénico” decía el director de la película. Posiblemente nos queda mucho por ver.
Una de las interpretaciones mas extendidas en la red, donde la película es objeto de innumerables debates, es la de que el filme es una “crítica despiadada al capitalismo”. Rivero no lo niega pero matiza: “también se evidencia que aquellos que están abajo, se comportan igual que los de arriba cuando tienen la oportunidad”.
De todas formas creo que , en medio de este ambiente desolador, viene bien poder celebrar una buena noticia que tiene también una lectura positiva: el trabajo callado y a menudo ingrato de los que se dedican al cine lejos de los grandes presupuestos, tiene a veces un premio merecido que viene a compensar tantos esfuerzos y tantas penurias. Vaya desde aquí mi aplauso para el equipo de “The Platform”. Que este segundo “agujero” de nuestro cine reciente sirva para que entre por él la luz. Mucha luz.


martes, 31 de marzo de 2020

TODO HA PASADO DE MODA

Hace años, cuando apareció la primera televisión de pago, sopesaba yo con un amigo sobre si merecía la pena abonarse. Al fin y al cabo la mayor parte de la oferta consistía en películas y la programación ordinaria de las televisiones en abierto y tenía películas de sobra. Mi amigo, muy moderno el, argumentó algo que se me quedó grabado: “quiero ver en casa a gente que lleve los cuellos de las camisas como yo y no pasados de moda”.
En estos extraños días que estamos viviendo, vivo a menudo esa sensación de ver cosas “pasadas de moda” y no me refiero a aquellas que lo están por ser de hace unas décadas, sino a otras que constituían, hace nada , nuestra realidad cotidiana.
Todo lo que tiene que ver con el fútbol, la liga, la Champions y esa final de copa que tantas conversaciones y bromas producía, son ahora como de un universo paralelo. De pronto Messi, Muniain, Iñaki Williams, Yuri Berchiche parecen personajes casi de otra época. Veo series y películas recientes en alguna plataforma y me ocurre como cuando veía películas (muchas, por cierto) en las que aparecían las torres gemelas. Son de otra galaxia. ¿Que hace toda esa gente andando tranquilamente por la calle sin una barra de pan o un perro que lo justifique? ¿por qué se juntan tanto esos protagonistas e incluso –dios mio- se dan un beso en los morros?
Llevamos varios días en los que no he leído ni una sola vez el apellido Puigdemont. Me lo imagino perplejo en su actual morada. Pocos días después de sentirse estrella del rock en Perpignan ante una masa que ahora se nos antoja demasiado abundante y prieta, ya nadie habla de él. Y algo similar ocurrre con Greta Thumberg. Parece que el calentamiento global no merece ya ni una sola línea.       
Después tantos días de reclusión , ayer recibí un meme que no tenía nada que ver con la pandemia.  Me pareció un auténtico anacronismo. Era un buen chiste, hace solo un mes me habría hecho gracia, lo habría compartido incluso con otros amigos pero ayer...¿que pintaba ese chiste vetusto en mi móvil?  
Personalmente vivo en una paradoja constante. Me cansa y me agobia estar recibiendo constantemente noticias sobre el mismo tema , pero por otro lado, me cuesta evadirme con asuntos que no tengan nada que ver.
Ayer estuve hablando con unos amigos mexicanos. Resulta curioso lo sencillo que es ahora hacer una “videollamada” y las pocas veces que las hacemos. Hace tan solo un mes nuestras vidas podrían tener aspectos comunes –la edad , la convivencia, el trabajo- pero es que ahora nuestra principal preocupación es exactamente la misma: el bicho y sus presumibles consecuencias en nuestras vidas. Ellos viven en el otro extremo del mundo y , si embargo,  nuestra conversación fue similar a la que podría tener con mis vecinos. Cada vez cuesta más creer que todo volverá a ser igual que antes alguna vez. De pronto todo aquello, ha pasado de golpe de moda. Otras modas llegarán. No estoy muy seguro de cuánto me apetece conocerlas.

      

martes, 24 de marzo de 2020

COMO EN UN EXPERIMENTO




En 1963, el psicólogo estadounidense Stanley Milgran realizó un experimento en la Universidad de Yale, en el cual se intentaba descubrir hasta que punto un hombre puede ejecutar órdenes dadas por sus superiores. Los participantes en el proyecto debían presionar un botón que daba descargas eléctricas a otro individuo cuando las respuestas que daba no eran correctas. Dichas descargas incrementaban de potencia a medida que el número de respuestas erróneas aumentaba. ¿El resultado? Escalofriante: entre un 61% y 66% de los sujetos puestos a prueba obedecieron las instrucciones del jefe hasta el final. Aunque los sujetos se retorcían de dolor ante sus ojos, ellos no se sentían responsables. Hay que aclarar que los individuos que recibían las descargas eran sólo actores que gritaban imitando el dolor. El experimento se inspiraba en los juicios de Nuremberg; en ellos, los encargados de practicar los horrores del holocausto alegaban siempre “obediencia debida”.


El doctor en Biologia por la UPV Eduardo Angulo, nos suele deleitar a menudo en la radio con experimentos de este tipo. Investigaciones que ponen a prueba el comportamiento humano, que a veces desmienten y otras confirman nuestra supuesta bondad, generosidad o altura de miras. También los hay que intentan distinguir comportamientos en función de la edad, el género, el país de origen o la clase social.
A veces los experimentos sociológicos se organizan sin querer. Los grandes festivales de la era hippie como Woodstock o La Isla de Wight, ofrecieron todo un muestreo para estudiar qué pasa si juntamos a miles de jóvenes en un recinto abierto y repartes todo tipo de drogas durante varios días. Si algo así se hubiera tratado de organizar con voluntarios, habría sido criticado por su falta de ética y prohibido sin contemplaciones.
Lo que estamos viviendo en estos días será, sin duda, objeto también de múltiples estudios sociológicos. El planteamiento sería algo como esto: ¿Que ocurriría si encerramos durante un periodo prolongado a la población de un país en sus casas y solo la permitimos salir de forma muy restringida? ¿Que ocurriría si cerrásemos todo los bares y restaurantes? ¿Que ocurriría si, de pronto, dejamos a todo el mundo sin espectáculos culturales y sin competiciones deportivas?. El experimento incluye un factor decisivo: no sería una decisión coercitiva forzada por un poder totalitario. Sería producida para proteger a la población de una amenaza real para su salud. En el poco tiempo que llevamos ya hay algunos comportamientos dignos de estudio: el acopio de papel higiénico, el éxito de las convocatorias para homenajear a los sanitarios; la necesidad compulsiva de hacer chistes y memes sobre el asunto; el olvido casi absoluto de los temas que hasta hace nada llenaban las portadas de la prensa... Nadie sabe qué consecuencias traerá todo esto, pero todos intuimos que recuperar la “normalidad” no será fácil. Parece que la maldición china “líbrate de vivir tiempos interesantes” se hace realidad. Tan “interesantes” como temibles estos tiempos que de pronto vivimos.

lunes, 16 de marzo de 2020

ALTA FIDELIDAD

Nick Hornby


Tenía yo 36 años cuando cayó en mis manos “HighFidelity”. Lo recuerdo con exactitud porque el protagonista del libro cumple esa misma edad en un momento de la historia.
Nick Horby era exactamente el tipo de escritor que yo estaba necesitando. Alguien interesado en las relaciones entre las personas y muy especialmente en el siempre complicado mundo de la relación de pareja. Hornby además se mostraba su pasión por temas que también han ocupado muchas horas de mi vida: el futbol y la música. Si a ello añadimos una ternura nada babosa que lo impregna todo y un sentido del humor muy británico, el coktail –al menos para mí- resultaba irresistible.
Me temí lo peor cuando lei que High Fidelity iba a ser llevado al cine por Stephen Frears con John Cusack de protagonista. Lo que se desarrollaba inicialmente en Londres fue llevado a Chicago y al protagonista, de paso, le quitaron unos cuantos años de encima.
Pero la esencia sí se respetó. Los fans del libro pudimos reconocer a ese hombre desolado llamado Rob, al que la novia le dejaba por un vecino hippie y entraba en un periodo de revisión de su vida que le llevaba a citarse con todas sus ex.
Lo cierto es que la adaptación funcionó bastante bien, y el propio escritor le dio su bendición. Pude saberlo de primera mano cuando el propio Hornby me lo comentó durante una relajada comida en el marco del festival “Ja” de Bilbao, en una edición dedicada al underground, en la que tuve la suerte de coincidir con él (bueno, la suerte y el pressing sobre Juan Bas para que nos pusiera juntos durante la comida) . Recuerdo la crítica de una amiga cuando le pasé el libro. “Está muy bien para saber como funciona el enfermizo cerebro masculino”.
Ahora “High Fidelity” ha sido estrenado como serie en Filmaffinity, pero con un cambio radical; la protagonista es ahora mujer y negra y los revisados son –logicamente- ellos; sus “ex” masculinos. A raíz de este estreno he podido leer recientemente un artículo titulado “Alta fidelidad, 25 años después: contra la farsa misógina del melómano sensible” firmado por Carmen López. Según esta autora, desde el punto de vista de género la historia ha envejecido bastante mal y la única diversidad real casi se reduce a la banda sonora. Tampoco la nueva adaptación resulta de su agrado. Según su opinión: “cambiar el género del protagonista no ha aportado nada nuevo y ni siquiera tiene demasiado sentido. ¿Por qué se comporta exactamente igual que un hombre cuando es una mujer? No significa –añade- que ella no pueda ser egoísta, autocomplaciente, inmadura o mala persona, pero podría serlo a su propia manera y vivir su propia historia”. Efectivamente, el protagonista original podría –según quien lo juzgue- ser tachado, entre otras cosas de “autocomplaciente, inmaduro y mala persona” lo cual, creo yo, no es precisamente plantear una exaltación del comportamiento del principal personaje masculino. Y por otro lado ¿de verdad son esos defectos “intrínsecamente” masculinos? Estamos una vez más ante las preguntas eternas: ¿Debe tener la ficción siempre una misión ejemplarizante? ¿Describir y desarrollar comportamientos ilegales o poco ejemplares supone estar haciendo promoción de los mismos? Poner negro sobre blanco o en una pantalla, por ejempo,  a mujeres maltratadas –como en la serie de El Padrino- ¿es promocionar o devaluar el maltrato? ¿Es justificarlo? Tales supuestos ¿no suponen tratar al personal como menores de edad?
No se pierdan el próximo episodio.

lunes, 9 de marzo de 2020

CAFE CON ODIO

Maldita sea. ¡No puede ser!. Ese tipo se ha llevado mi periódico. No hace ni cinco minutos que han abierto esta,  mi cafetería de todos los días . Llevo años con el mismo ritual. Aquí tomo todos los días mi café con leche con un croissant a esta misma hora y echo una ojeada al periódico. Exactamente lo mismo que está haciendo ese tipo en mis propias narices. Su fea cara me suena. Seguro que conocía mi rutina y se ha adelantado a propósito. Ahí lo tienes. Desde aquí  puedo entrever qué parte del periódico está leyendo. Está degustando con deleite las páginas deportivas. Mastica despacio su puto pincho de tortilla mientras su mirada parece absorta en lo que lee. Se diría que está en pleno éxtasis. Ni siquiera ha reparado en mi presencia el muy cabrón. Joder, le odio con toda mi alma. Si, ya lo sé. Podría coger otro periódico distinto y conformarme con mi suerte. O, por un día, podría dedicarme a contemplar a la gente o a las moscas.
Ahora que recuerdo, sí, a ese tipo ya lo he visto por aquí antes, con su fea gorra de cuadros y su careto enrojecido y sin afeitar. Creo que ayer mismo le gané por la mano y se tuvo que conformar con un suplemento dominical que quedaba suelto por ahí. Claro. Hoy se ha jurado a sí mismo que llegaría antes que yo. Buitre. Pero qué digo. Yo también podría levantarme ahora mismo, acercarme hasta el kiosco y comprarme uno, claro. Pero no. No le voy a regalar una victoria tan fácilmente a ese usurpador. Mi rutina es mi rutina y no me la cambia nadie. Mira como sonríe el muy idiota. Se le ha quedado un sonrisa boba con lo que lee. Lo mato. Te juro que lo mato.
No tengo todo el día. Está claro que ese tiparraco está dispuesto a eternizarse aquí con un miserable café y un pinchito. No voy a  permitir que me amargue la mañana. Voy a aprovechar para leer mis guachaps. Veamos: “meme” sobre el coronavirus, video sobre el coronavirus, un tipo con bata blanca que tranquiliza sobre el coronavirus –y que ya me han enviado siete veces - ¿que dice este? “Confirmado primer caso de coronavirus en Balmaseda” veamos... mierda, el “negro del guachap” y su enorme atributo otra vez, ¿terminara alguna vez esta pesadilla? Voy a empezar a borrar “amigos” , esta invasión es casi peor que propia enfermedad. ¿Pero que hace ese tío? Esta charlando tranquilamente con esa señora mientras el periódico sigue ahí, abierto de par en par sobre la mesa sin nadie que lo lea. Noto que mis pulsaciones se aceleran, maldita sea. Voy a levantarme y se lo voy a quitar. Es más, voy a chocar “accidentalmente” con su mesa y le voy a tirar el café. Ahora entiendo aquel letrero en ese viejo bar de Pozas: “El que coja el periódico más de media hora deberá leer las noticias en alto a partir de ese momento”, siempre pensé que era de mal gusto...ahora lo aplaudo.  Este desgraciado lleva más de media hora. Ya se ha ido la señora. Voy a mirar fijamente en su dirección, A ver si se da por aludido. Ahora se ha quedado pensativo. Es mi momento. Allá voy.
_Perdona... ¿Te importa que coja el periódico?
_ Pues sí, la verdad.  Es mío. El del bar lo tiene aquella señora...
_ Uh...lo siento. (Mierda)       

                    

martes, 3 de marzo de 2020

MAQUINAS COMO NOSOTROS

Alan Turing con 16 años


Se dice a menudo que los avances en inteligencia artificial nos van a seguir sorprendiendo sin parar en los próximos años. Se dice que sus aplicaciones para la medicina, para el transporte, para la comunicación e incluso para combatir los efectos del cambio climático serán muy beneficiosos.
En la parte negativa, también dicen cosas, claro, el desarrollo de la inteligencia artificial aumentará el control sobre nuestras vidas, acabará con miles de puestos de trabajo y hará mucho más destructivas y crueles las guerras del futuro.
Se lo escuchaba decir a uno de los cerebros más brillantes en este campo; el algorteño Xabi Uribe-Etxebarria. En 2012, Xabi fundó la empresa “Sherpa A.I”, que actualmente es referente a nivel mundial en Inteligencia Artificial.  Según nos decía, los expertos en la materia datan para 2045 el llamado “punto de singularidad”.
Cito la Wikipedia: La “singularidad tecnológica” es el advenimiento hipotético de inteligencia artificial general (también conocida como «Strong A I.»). Esto supondría que la inteligencia artificial fuera capaz de mejorarse a sí misma.
Partiendo de esta premisa, el escritor Ian McEwan publicaba “Maquinas Como Nosotros” una interesante distopía con la inteligencia artificial como protagonista. El autor nos plantea una década de los setenta en la que AlanTuring sigue vivo. El que inventó la primera máquina precursora de los actuales ordenadores no se ha suicidado y sus investigaciones consiguen crear máquinas imposibles de distinguir, a primera vista de los seres humanos. Estas máquinas están conectadas en red y son más inteligentes que cualquier ser humano. El problema es que éticamente también nos superan , y es aquí donde surge el conflicto con sus creadores.
A diferencia de otras distopías, este trabajo no nos sitúa en el futuro sino en un pasado transformado. El mero hecho de que Turing haya podido seguir con sus investigaciones nos diseña un mundo bastante diferente. Los británicos pierden la guerra de las Malvinas y ni Lennon ni Kennedy son asesinados. Un libro escrito con trazo fino y sembrado de la mejor ironía . Un trabajo de los que generan más preguntas que respuestas. ¿Serán las máquinas capaces de escribir algo así algún día?

miércoles, 26 de febrero de 2020

AMERICAN FACTORY




Siguiendo el consejo de un amigo estuve viendo el documental
“American Factory”,
 primer fruto de la productora avalada por la familia Obama. Este trabajo, premiado con un oscar el año pasado, dura cerca de dos horas y no cuenta con más explicaciones que las que pueden leerse en los rótulos que van apareciendo. No tiene presentador ni expertos dando su opinión. Solo se escucha la voz de los protagonistas.
American Factory nos traslada hasta el estado de Ohio (EEUU), en la pequeña ciudad de Dayton, para retratar la situación precaria en la que viven los trabajadores de una fábrica. Para ello se remontan a un hecho que ocurrió en 2008 cuando la compañía de automóviles General Motors echó el cierre, tras una época de decadencia y despidió a miles de personas.
Esto supuso una gran pérdida para la ciudad, de unos 150.000 habitantes, que vio como cientos de ellos perdían sus empleos. No fue hasta 2015 cuando la empresa china Fuyao Glass America, que se dedica a la fabricación de parabrisas instaló una filial en el mismo lugar donde se encontraba la antigua factoría. Este hecho provocó que se contratara a más de 3.000 personas y que la ciudad recuperara cierta ilusión. No obstante, la empresa china sus propios planes y el choque cultural se hizo evidente. Los trabajadores, pasaron de la felicidad por tener un nuevo empleo a exigir mejoras en la seguridad y en el contrato: Trabajaban 12 horas diarias, con sólo dos días libres al mes y sin unos mínimos de seguridad necesaria. El intento de unos cuantos operarios por introducir la acción sindical en la empresa y trabajar así por unas mejores condiciones, se salda con un referéndum viciado por las amenazas de despido. De esta forma todo lo que tiene que ver con condiciones de trabajo queda en manos de la patronal china. Bajas y enfermedades no son bien vistas: si quieres quedarte en cama , mejor te lo piensas. En una de las últimas escenas, puede verse como el presidente de la fábrica va recorriendo las diversas estancias acompañado de sus colaboradores. Estos le van indicando, en cada sección quienes serán despedidos y sustituidos por máquinas. Un letrero informa al espectador: “Más de 375 millones de personas en todo el mundo buscarán otro empleo totalmente distinto de aquí a 2030 en todo el mundo. El presidente chino de la fábrica hace unas interesante confesiones mientras le trasladan en coche por las calles de una ciudad china: “he construido muchas fábricas en las últimas décadas, ¿he destruido la paz y el medio ambiente? No se si soy un benefactor o un criminal. Pero solo pienso esto cuando estoy triste. El sentido de la vida es trabajar ¿no es así?" Es curioso. De China nos llegaban a la escuela aquellas cabezas-hucha del Domund que había que llenar de monedas “para los chinitos” , según decían las monjas. De China llegaba después el maoismo que nos prometía liberación: “Pan, Trabajo y Libertad” era el lema de la “Joven Guardia Roja”. Se diría que lo que llega de China ahora es, paradójicamente, la versión más perfecta y despiadada del capitalismo: sin sindicatos, sin poder judicial independiente, sin elecciones. Merece la pena este “American Factory”

martes, 18 de febrero de 2020

KENNEDY EN GASTEIZ

Si fueran anglosajones estaríamos viendo constantemente homenajes en la televisión y habría series y reportajes sobre su andadura disponibles en las plataformas.
Pero Los Bravos forjaron su leyenda entre Madrid y Mallorca y su carrera fue tan increíble como fulgurante. Lograron un éxito internacional sin precedentes en pleno franquismo, protagonizaron dos películas muy taquilleras y vendieron millones de discos.  Además llenaron también muchas páginas en la prensa rosa. Manolo, organista de la banda y su mujer tuvieron un accidente de tráfico en plena luna de miel en el que ella falleció. Pocos días después el músico, sumido en una depresión, se quitaba la vida . 
La historia de Los Bravos fue una extraña y alucinante estrella fugaz. Canciones como “Black Is Black” o “Los Chicos con las Chicas” estaban a mil años luz de lo que hacía cualquier otra banda. Alguna vez han querido crear la falsa rivalidad entre Los Bravos y Los Brincos. Con todo respeto, Los Brincos, que consiguieron éxitos muy importantes, estaban a mil años luz del grupo de Mike Kennedy. De hecho, la huella de la banda sigue viva muchos años después. En su última película “Erase Una vez en Hollywood” , Quentin Tarnatino ha usado el tema “Bring A Little Loving”, en su banda sonora, consiguiendo así que el nombre del grupo esté de nuevo en la prensa.    
Son muchas las razones que pueden explicar aquel fenómeno, pero hay algo que nadie puede negar. La mayor diferencia la marcó su cantante, ‎Michael Volker Kogel , más conocido por su nombre artístico "Mike Kennedy". Este berlinés lo tenía todo para triunfar: era guapo, alto, rubio, moderno, simpático, sexy, cantaba estupendamente y dominaba el inglés, en una época en la que este idioma ni siquiera se estudiaba en el bachillerato.
El destino ha traído al cantante hasta Gasteiz, donde vive desde hace diez años. Hace unos días podíamos leer en la prensa unas amargas declaraciones suyas: “ Los Bravos quieren aprovecharse del éxito de ‘Bring A Little Loving’ y ni siquiera tocaron en la grabación” .
Lo cierto es que mucho antes del escándalo protagonizado por el duo “Milli Vanilli”en los ochenta , cuando su productor declaró que no cantaban en sus discos, Los Bravos también dieron mucho que hablar en su día. Según se dijo solo Mike Kennedy cantaba en la grabación de “Black is Black”, acompañado de músicos de estudio. Entre ellos, según se supo después, estaban Jimi Page y John Boham, que más adelante crearían una de las bandas de rock mas grandes de todos los tiempos: Led Zeppelin.
Tuvimos la ocasión de hablar con Mike en la radio. Ha pasado una mala racha, por culpa de un cáncer de piel, ya superado. Habla del pasado entre la nostalgia y el resentimiento: “Para mi ya no son Los Bravos, para mí son ‘Los Raros’, han formado un grupo con jóvenes mal pagados para aprovecharse del éxito de la película de Tarantino”. El amor debió de traerlo por aquí, pero según dice: "nunca me he casado porque aprecio mucho mi libertad, pero los hijos de las mujeres con las que he estado siempre me han odiado. Tengo muy mala suerte en eso". Si fuera anglosajón también él tendría una serie en Netflix o al menos un buen documental. Pero, al parecer, nadie se toma muy en serio a las estrellas del pop por aquí.


  

martes, 4 de febrero de 2020

DIVORCIOS

"Marriaje Story"
Pocas veces se ha oído la palabra 'divorcio' en los informativos tan a menudo como estas últimas semanas. A falta de divorciarse de España, los principales partidos independentistas catalanes están siendo protagonistas ahora de un divorcio triste y largo. Parece que la política se ha vuelto imposible en el país del 'seny'. En opinión de algunos, las elecciones serían, una vez más, la solución mágica. Pero nada indica que otras votaciones vayan a resolver nada. Aún más triste y largo ha sido el divorcio de Gran Bretaña. Curiosamente, el proceso que podría desembocar en una nueva división en el seno de ese país, ya que muchos escoceses se niegan a abandonar Europa y, al parecer, muchos de ellos renunciaron a la independencia precisamente por eso.
Pero al margen de todas estas reflexiones, lo cierto es que el Reino Unido, más dividido que nunca, se aleja de nuestras costas como el barco de Kaxiano, seguramente para abrazar a los familiares del otro lado del océano que tanto les han animado a lo largo de todo el proceso.
Ya sé que, hagan lo que hagan, ellos seguirán siendo europeos y, aunque a muchos británicos les gusta mirarnos por encima del hombro, lo cierto es que hay algo doloroso en este divorcio. Nos guste o no, Europa sin Gran Bretaña es mucho menos Europa. Más que divorcio, puede ser una especie de 'amputación'. Recuerdo ahora aquel primer viaje a Inglaterra en 1977. Íbamos a recoger manzanas al norte del país. España aún no estaba en el 'Mercado Común' de la época y tuvimos que hacer una larga y lenta fila en el aeropuerto. Entonces teníamos que entrar por la puerta llamada 'Resto del Mundo'. Los viajeros de los países comunitarios pasaban rápidamente a nuestro lado sin sufrir ningún tipo de control. Recuerdo perfectamente la pregunta que le hice entonces a mi amigo Imanol: "¿crees que algún día llegaremos a estar en esa fila?". "¡Lo dudo!", me respondió él. La vida te da sorpresas, decía Rubén Blades.
En fin, no podran divorciarnos de los Rolling Stones, ni de Bowie, ni de Nick Hornby, ni de Monthy Pyton, y por desgracia no podremos divorciarnos tampoco de los “hooligans”, 'balconings' o 'mamadings'.
En este contexto de divorcios traumáticos me he topado con la nueva película de Netflix, 'Marriage Story', de Noah Baumbach. Cómo un divorcio que se pretende civilizado puede convertirse en un infierno.
Adam Driver y Scarlett Johansson son creíbles en sus papeles. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto del mero placer de ver buenas interpretaciones. Como es habitual, están al servicio de un guión excelente que sabe medir en todo momento el nivel de intensidad necesario en ese naufragio amoroso. También es de destacar el papel que desempeñan Laura Dern y Ray Liota en el papel de abogados supuestamente despiadados.
Atribuyen a Sigmund Freud aquello de que “lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia”. Ni Catalunya, ni Gran Bretaña me dejan indiferente, y las buenas películas tampoco.

viernes, 31 de enero de 2020

OCHENTAME OTRA VEZ: HAY BILBAO COMO HA CAMBIAO

                       

   
   

       
       
       
       
            ¡Ay Bilbao, cuánto has cambiao!




miércoles, 29 de enero de 2020

PEPA EN EL RECUERDO

Mis primeros recuerdos de Marisol se remontan a la infancia. Sus películas eran habituales en las sesiones para jóvenes de la mañana del domingo. No me gustaban mucho, la verdad. Las películas con canciones se nos hacían irritantes. Además, el argumento era siempre el mismo: todos los que vivían en un entorno estaban tristes y enfadados hasta que Marisol aparecía. Desde entonces todo eran canciones y bailes.

El mensaje de esas películas podría ser: si estás de mal humor no culpes a nadie, tú tienes toda la responsabilidad. Tienes que aprender a disfrutar de todas las cosas bellas que te rodean. Como cantaban irónicamente los Monty Python en “La Vida de Brian”:  "sitúate en el lado brillante de la vida”. Estas películas datan de la época de Franco. Nada más que declarar.

En los setenta, ya adolescente, la recuerdo cantando en el festival de la OTI. Se presentó con la canción titulada 'Niña' y obtuvo el segundo puesto. "Espera, espera, todavía te queda mucho por caminar", decía en su estribillo. Pero a ella no parecía gustarle ese consejo. Pronto se convirtió en carne de prensa rosa. Primero, por el matrimonio, poco después por el divorcio.

También recuerdo cómo de un día para otro se convirtió en una atractiva mujer. Su voz se hizo grave. Aparecieron por casa los singles “Corazón Contento”y “Ven, ven” y por primera vez empecé a disfrutar con sus canciones.  En el escaparate de aquel kiosco del  parque, un buen día, apareció su cuerpo desnudo en la portada de Interviu. La niña pizpireta que cantaba “Tombola” y ”Cabriola” mostraba al mundo sus tetas. Recuerdo aquellos hombres hechos y derechos boquiabiertos ante la foto.  Me viene a la mente alguno de aquellos comentarios rijosos, pero mejor no los menciono. Según se afirmaba en un recien
te reportaje de televisión, esas fotos se publicaron sin su consentimiento, y eso supuso un enorme disgusto para ella.

Pero las sorpresas no terminaron. Tras casarse con el bailarín Antonio Gades, se convirtió en habitual en actos comunistas,  incluso en  alguno de Herri Batasuna. "¿Feliz?"-decía Gades en una entrevista- nosotros somos comunistas y mientras haya miseria e injusticia en el mundo no podemos ser felices".

Algún día de 1985, tras presentar en San Sebastián la película 'Caso Cerrado', decidió situarse para siempre fuera de los focos. Dicen que ha rechazado todas las ofertas para volver, algunas de ellas realmente tentadoras. Pero no. Pepa Flores se apartó de la fama y la vida que llevaba, lo que, curiosamente, ha multiplicado su mito.

Hace unos años tuve la oportunidad de hablar con María Esteve, hija de Pepa. Ella me dijo que su madre vivía feliz.


Creo que el mensaje que nos trae su decisión es muy interesante. En estos tiempos en que muchos morirían por alcanzar la fama, una mujer que la tiene a su alcance, la rechaza, e incluso, si hacemos caso de lo que dice su actual pareja, la fama fue la causa de su antigua desgracia. Quién sabe lo qué habrán visto esos ojos tristes.

martes, 21 de enero de 2020

DIEZ MUJERES AL DÍA


Imagen de la película "Las Elegidas"
Sofía y Ulises se han enamorado. Viven su idilio como sólo ocurre en la juventud. Pueden pasar horas y horas riendo embobados, paseando, mirándose... no necesitan nada más. cosa. Ambos viven en la ciudad fronteriza mexicana de Tijuana. La chica está aún en la escuela. Vive con su madre y su hermano pequeño desde la muerte de su padre. El chico ha empezado a trabajar en el negocio de su familia. Vendiendo coches a los gringos, dice.

Aunque son muy jóvenes, el chico quiere presentar a su novia en casa. El cumpleaños de su padre parece una oportunidad inmejorable. El cabeza de familia parece un tipo agradable. Hoy cumple 54 años y en la celebración todo son bromas entre los invitados. Pero hay algunos detalles que Sofía todavía desconoce. El oficio de esta simpática familia no es la venta de coches, sino la prostitución, y el objetivo de Ulises no es acercar a la niña a su familia, sino secuestrarla y meterla por la fuerza en el negocio. Lo que parecía un poema de amor se convertirá en una pesadilla. De pronto, Sofía se ve a sí misma en un pequeño burdel. El resto de "compañeras" le quitarán desde el principio la mínima esperanza de salir de ahí. ¿La policía? Ellos también están con en el ajo, sin duda.

Pero Ulises, mira por donde, está realmente enamorado y se enfrentará a su padre reclamando la libertad de su novia. Al final el padre cederá, pero poniendo una condición. Si puede reemplazar a Sofía por otra, la liberará.

Sofía, por cierto, tiene 14 años. Tendrá su primera regla dentro de ese agujero. Las niñas que están con ella también son muy jóvenes. En este tipo de prostitución no es tan fácil buscar sustituta.

Todo esto, y mucho más, se nos cuenta en 'Las Elegidas'. En este trabajo, coproducción Franco- Mexicana dirigida en 2014 por David Pablos, se da respuesta, de alguna manera, a la pregunta que muchos nos hemos hecho muchas veces: ¿a dónde llevan a las mujeres desaparecidas en México y otros países? ¿Cuál es su triste destino? A pesar de todo, la película puede considerarse un cuento infantil en comparación con la realidad. Hay más de 9.000 mujeres desaparecidas en México, según Naciones Unidas. Diez mujeres son asesinadas cada día en uno de los países más peligrosos para ser mujer en el mundo. Según datos oficiales del Sistema Nacional de Seguridad, entre enero y septiembre de 2019 se registraron al menos 2.833 mujeres asesinadas. Pero, , sólo 726 de ellos están siendo investigados como feminicidio.
En esta extraordinaria película, Goya a la "mejor película extranjera" , el mal no aparece con "cara de malo". En toda la película apenas se ven escenas de violencia. El horror y el pánico no se ofrecen con claridad, tu imaginación debe completar el trabajo. Y la complementa, claro que sí. Al principio no verás el lema habitual: "Basado en hechos reales", pero todo lo que ocurre, con la ayuda de unos actores a los que no ves actuar, es absolutamente creíble. Esta es una de esas películas que se quedan contigo durante mucho tiempo. En palabras del director: "Hay una frase en la película que un hermano dice al otro: 'Tienes que aprender a matar el sentimiento'. Digamos que la esencia de la película viene un poco por ahí: matar el sentimiento ".

jueves, 16 de enero de 2020

BLANDENGUE MAN.



Estaba en el imaginario colectivo, pero, por supuesto, tuvo que ser  el Fary quien supiera verbalizar la teoría del “hombre blandengue':  "Ese que va  con bolsas de la compra o empujando un coche de bebé. Lo detesto. Además, las mujeres son muy pícaras y al darse cuenta de que tienen al lado a un hombre débil, lo rechazan... "
El Fary era, sin duda, portavoz de una mentalidad en crisis, pero que sigue más viva de lo que a veces creemos. En ese mundo-Fary la mujer nace para el hogar y el hombre para llevar el sustento.  El dinero decide quién es  dueño y quien criada. En el Viejo Mundo-Fary los hombres deben ser duros, fuertes y muy machos. Las mujeres, en cambio, laboriosas (sin cobrar), sumisas  y bellas. Los roles se reparten con el nacimiento y perduran para siempre. En ese mundo los niños son "campeones" y las niñas "princesas". Un hombre ambicioso  es aplaudido, una mujer ambiciosa no es fiable.
Usando la ironía, el músico Iñigo Muguruza proclamaba en una entrevista, poco antes de morir, su "blandura": "Yo soy ese hombre al que Fary odia, yo soy ese hombre blandengue". En el magazine 'Boulevard' de Radio Euskadi, una vez a la semana, analizan qué comportamiento debe tener el 'hombre blandengue' en diferentes situaciones.
Junto a otros tantos símbolos, la 'masculinidad' también está en cuestión. Con el fin de clarificar nuestro rumbo, la Diputación Foral de Bizkaia  ponía en marcha recientemente una campaña bajo el lema "queremos tíos buenos (“tipo apartak” en euskera)  porque "son hombres que respetan, valoran y apoyan, comparten y reconocen y, al mismo tiempo, no controlan, ni humillan, ni insultan, ni agreden ni matan".  Resultaba sorprendente que, en algunos periódicos, el mismo día, al pasar la  página apareciera  otro anuncio, firmado por Ecovidrio, en el que José Luis Korta, vestido con uniforme militar, nos ordenaba reciclar el vidrio de forma amenazante, echando mano de  la más rancia  y anticuada "masculinidad".
Y yo me pregunto ... ¿cuál es realmente el hombre 'blandengue'? ¿El que es capaz de hacer compras, poner lavadoras, cocinar, limpiar y cambiar enchufes? ¿El que quiere participar en la educación de su prole y es capaz de disfrutar con ello? ¿ el que  comparte obligaciones y derechos con las mujeres?. ¿El que se emociona  con facilidad, como Pablo Iglesias?.  Ya sé que esa denominación  se utiliza con coña, pero es que yo niego la mayor: Para mí los blandengues son los que prefieren vivir en una pocilga por no limpiar; los que piensan que la educación de sus hijos es cosa “de ellas”' – a menudo porque les asusta implicarse--; los que, cuando se quedan viudos, tienen que buscar  pareja, porque no son capaces de valerse por sí mismos; los que son tan valientes como para  pegar a una mujer.  Hombres  “ blandengues”, “tipo apartak”, “tíos buenos”, nuevas masculinidades... ¿y qué tal, simplemente,  personas decentes?.

viernes, 3 de enero de 2020

ADIOS PARA SIEMPRE 2019


Ya me voy, amigos. Aunque parece que llegué ayer mismo, ya estoy en la recta final de mi vida. Como todos mis antecesores, a mí también me ha llegado la hora de despedirme. Todos ustedes sabrán qué tal año he sido para ustedes. Cada ser humano tiene sus circunstancias. Lo que para uno ha sido el mejor periodo de su vida, para otro puede ser un desastre. Los años somos buenos o malos, según quién los juzga. Para unos los recuerdos relacionados conmigo serán inmejorables, otros preferirán olvidarse cuanto antes de mí. Qué le vamos a hacer.
La historia dirá hasta qué punto va a tener importancia el número que compongo. Yo ya no puedo hacer nada al respecto.
En estos doce meses, me ha dado tiempo a ver de todo. He visto guerras, cómo no, en Siria y Yemen, entre otras, pero desgraciadamente, llevan ya tanto tiempo  que ya ni aparecen en titulares . He visto el fuego en cientos de barricadas: en Catalunya, en Hong-Kong, en Chile, en Bolivia, en Irak, en Irán, en Francia... por una razón diferente en cada lugar, aunque, en todas partes, la libertad y la justicia estén entre los objetivos.
Desgraciadamente, cuando se habla de mí, demasiadas veces aparece la palabra amenaza. 
Y no puedo negarlo. Hay sombras por todas partes: una nueva crisis económica que va a empequeñecer a las anteriores; las consecuencias desconocidas del brexit británico; la emergencia climática que ha supuesto el calentamiento de nuestro planeta; el ascenso de los partidos de extrema derecha en las democracias occidentales. Tras vivir dos elecciones generales, España también ha entrado en la lista.  Mientras tanto los cadáveres de quienes huyen de la guerra y la miseria se pierden en el mar. Me temo que por esto también me citarán en el futuro.
Pero también he dejado motivos para la esperanza. Estas han sido fechas importantes en la lucha por la igualdad. He visto a mujeres en pie reivindicando sus derechos en la calle, a veces incluso creando nuevas danzas de guerra. A raíz de campañas como Mee-Too se han denunciado violencias y abusos y la tendencia de la justicia ha sido mucho más clara a la hora de castigar. He sido un año muy malo para violadores y abusadores.
En este tramo que está a punto de terminar he visto a miles de jóvenes llenando las calles en varios países. Me recordarán por nombres como Donald Trump, Nicolás Maduro, Jair Bonsonaro o Vladimir Putin, pero también por otros como  como Greta Thumberg o Rosalía. Estas dos en áreas muy diferentes, pero creo que serán símbolos de una nueva etapa. Greta ha conseguido el apoyo de muchos jóvenes de todo el mundo para hacer frente a un problema que condicionará su futuro, y Rosalía ha logrado un éxito extraordinario poniendo en marcha una carrera muy personal diseñada por ella misma.
Para los ciudadanos vascos no he sido un año tan malo, al menos en comparación con otros que queremos olvidar. Hemos sabido que la corrupción es también nuestro problema, que es posible firmar acuerdos entre diferentes y que tanto en el cine, como en la literatura y en la música, aun siendo un pueblo pequeño,  se puede hacer mucho ruido.
Ya me voy, amigos. Con el paso del tiempo mis recuerdos se perderán como lágrimas en la lluvia.  

URTE BERRI ON.

martes, 3 de diciembre de 2019

GOAZEN!

 Tarde de reencuentros y buenas risas grabando el especial "Goazen" de Nochevieja en los estudios de ETB en Miramón.
Aquí os dejo unas "placas" del gran Iñaki Eskubi, que se lo ha currado hasta hacerme parecer algo.



miércoles, 27 de noviembre de 2019

“IN”



Me preocupo de que mi móvil nunca cante a viejo. Y no digo "viejuno" porque te delata. Tampoco digo ya "dar un voltio" ni "romper la pana" ni "chachi" ni "me voy pa keli"... 
Me fijo mucho en los calcetines que hay que llevar y en las marcas que se hacen con el mercado. 
Pues bien la encuesta sobre si estoy “in”, me ha dado que estoy “out” y me ha llamado "patético".
Mazo chungo tío.



martes, 24 de septiembre de 2019

ESKORBUTO EN LA PARED


 Jualma, Josu, Paco: Los tres en la pared, en este hermoso mosaico en rojo y negro. Ahora permanece cubierto con una tela llena de fotografías. Pero todos sabemos lo que oculta. A diferencia del antiguo monumento a Josu, unos metros a la izquierda, el trabajo de Jon Mao gusta a todo el mundo.

Las pintas de los congregados, la música cañera que se escucha y el sirimiri parecen ponerse de acuerdo para crear un perfecto ambiente ochentero.
 En una pequeña tarima, la alcaldesa de Santurtzi, Aintzane Urkijo: "Estamos muy contentos de apoyar esta iniciativa creada aquí"; el  autor del trabajo Jon Mao: "Este mural es para todos vosotros"; Javi Negro de la Asociación "Demenciales Chicos Accelerados": "Nos gustaría que fuera un museo al aire libre" y Jabi Arroyo de Subversión X: "Uno tíos de puta madre porque hacían buena música y gente de la puta calle".
Después de agitar una botella de cava, Arroyo pringa  a todos los que le rodean y se descorre la tela. Suenan las primeras notas de  "Ratas en Bizkaia" y un coro espontáneo las acompaña con entusiasmo.


Ya son visibles en la pared: Jualma, Josu, Paco.  Precisamente acabo de saludar a éste último: "de puta madre, estas cosas no suelen pasar cuando estás vivo". Además del batería, también están por ahí Pedro Rivero y Aitor Gutiérrez, guionistas de  la futura película “Demasiados Enemigos”, el director del documental “Generación Anti-Todo” Iñigo Cobo, el sobrino de Josu y ex jugador del Athletic Unai Exposito, periodistas, compañeros de trabajo, vecinos y eskorbutines llegados de toda la península. Pako y sus colaboradores planean tocar en el festival que comenzará en cuestión de minutos. Serán los últimos, después de otros once grupos.  El pequeño escenario está ubicado en una zona de  estacionamiento que hoy han vaciado de coches. La explanada, rodeada de edificios  está ligeramente en cuesta y el escenario se encuentra en la cima.  El lugar elegido también me sitúa directamente en los conciertos de los ochenta.
El sirimiri cesa justo para permitir que comience la música. Grupos cercanos con shows cortos y contundentes donde vuelven a escucharse esas letras roncas, desesperadas, increpantes, apocalípticas, siempre coreables. El de hoy es un concierto coral.  Hay versos que llevaba tiempo sin escuchar: : “Feliz el día de tu nacimiento, feliz el día de tu bautismo, feliz el día en que comienzas tus estudios, feliz el día en que cumples tu primera comunión. Feliz el día que termines tus estudios, feliz el día que encuentres tu primer trabajo, pégate un tiro en el sien o tírate debajo del tren ... "
Inevitablemente, llegan los recuerdos. Josu y yo en la esquina del bar de siempre. El sosteniendo un pedazo de papel y recitando con pasión esas palabras. Reflexiones en la punta del abismo. Gritos desesperados para despertar al mundo dormido.
La tarde transcurre animada entre canciones y encuentros.  Llega mi turno. Cantaré "Dena Ongi Dabil" con la banda "Antidoto", montada expresamente para el evento . Josu nos dio la canción. Vamos a recuperar los versos originales que hizo él: "Aquí yo crecí, Aquí yo lloré, Aquí me engañaron , Como a ti allí"…
En mi camino de regreso  paso de nuevo ante el mosaico, ahora solitario y oscuro. Jualma, Josu, Paco:  Kabieces, Mamariga, Repélega.  Larga vida a los superhéroes de barrio.





lunes, 29 de julio de 2019

EXTERMINIO DE LA RAZA DEL MONO





Una niña en edad de preguntar se dirige a su padre:
- Aita... ¿de donde venimos?”
Bueno, esta pregunta parece más fácil que otras. El hombre, que ha quedado con los amigos para ver el partido en el bar, improvisa una respuesta concisa:
-“Mira... En África, hace tiempo, hubo una especie de monos más listos que los demás. Poco a poco y con el paso de los siglos, esos monos fueron perdiendo pelo y se irguieron, hasta tomar el aspecto que tenemos nosotros”...
El pequeño se queda pensativo.
- “¿Está claro maitia? ¿quieres saber algo más?”
- “Mmm no, gracias”.
El padre se marcha contento, repasando satisfecho su discurso. “Vale, no ha estado mal la explicación”. La niña, sin embargo, en busca de una segunda opinión, se dirige a la madre, clavada ante la televisión.


“Ama, una pregunta... ¿de dónde venimos?”
Mmmm, bonita pregunta. Su madre recuerda la primera versión que oyó de pequeña. “Ya tendrá tiempo de escuchar otras”...


-“Pues mira laztana, Dios creo a los dos primeros humanos, guapos y listos como tú, se llamaban Adan y Eva y vivían en el paraíso terrenal. La única condición para seguir allí era la de no comer la manzana prohibida pero... no hicieron caso y Dios les expulsó. De aquella primera pareja descendemos todos... hasta que llegaste tú, tan guapa y tan lista como ellos....
- “Pues aita dice que venimos de unos monos”...
- “Mmm, bueno, a ver, yo te estoy hablando de MI familia”...


Me acordé de este viejo chiste viendo un documental sobre el comportamiento de los simios. Según decían, los capuchinos aceptan por amigos, sobre todo, a los seres humanos que imitan sus movimientos y gestos. Después de hacer muchas pruebas, los científicos han llegado a esta conclusión: a la hora de conseguir la empatía de los monos, el camino más directo es la imitación.
Ese reportaje me suscitó no pocas sospechas. ¿Hemos superado realmente ese comportamiento de nuestros antepasados? Los tatuajes, los lenguajes, las indumentarias, las modas en general... ¿acaso no son, a menudo, fruto de la pura imitación? ¿No usamos –de forma más o menos consciente- la imitación para conseguir la aprobación de un grupo?
¿Acaso no son, hoy en día, los Estados Unidos el gran mono que se quiere imitar en todo el mundo?
¿Acaso no es Hollywood el gran espejo mundial? ¿Somos monos en perpetua y mutua imitación?


Tras el reportaje y con esas dudas mosconeando en mi cabeza, me puse a ver el Teleberri. La primera noticia no podía ser más adecuada al respecto: Boris Johnson nombrado primer ministro de Gran Bretaña. La primera reacción internacional, como no, la de Donald Trump. El nombramiento -of course- le ha encantado. Ahora, en el Reino Unido hay otro tipo “pintoresco” de pelo rubio y raro, que quiere alejarse de los vecinos del sur cuanto antes, otro que está de cruzada contra el inmigrante y que pone a su país “first” por encima de las alianzas actuales. Si, al “Big Monkey” norteamericano le ha salido el imitador perfecto. Los dos, además, parecen considerarse de mejores familias que los demás. Los imitadores se multiplican por todo el mundo. “Exterminio de la raza de mono...¿quizás mañana será?”




martes, 23 de julio de 2019

BARCELONA BLUES





Estuve aquí por primera vez en mi primer viaje sin padres. Txus y yo vinimos a ver a los Rolling Stones, en un tren expreso que tardó un día entero en hacer el recorrido. Estuvimos cerca de una semana alojados en el barrio del “Clot”, en el piso donde vivían entonces mi abuela y su hermana. El día del concierto, los “grises” a caballo rodearon desde la mañana la plaza de toros de Las Arenas. Por la tarde, cuando estábamos entrando en el recinto, tiraron un bote de humo -todavía no sé por qué- y durante algunos segundos, fui incapaz de respirar. Creí que allí mismo se acababa todo. Otro escándalo en la biografía de los Stones, como el festival de “Altamont”. Pero no. La densa niebla se disipó y pudimos gozar de la actuación. Nos sentíamos en el centro del mundo. En el lugar exacto en el que debíamos estar. Pero el espectáculo, no había hecho mas que empezar.
Cuando estuve aquí por primera vez, tras una larga caminata, nos sentamos en las sillas de madera de la plaza Catalunya. Aquel señor mal encarado se nos acercó cojeando para cobrar el “servicio”. Cobraban por sentarse...qué bueno. No, gracias.


Cuando estuve aquí por primera vez, apenas había gente en el parque Güell. Tan solo alguna criada, con cofia incluida, cuidando al bebé de sus amos.
Cuando estuve aquí por primera vez, no se veía tanto extranjero. Como cantaba Gato Pérez: “Hay gitanos y judíos / valencianos, portugueses/ andaluces, africanos / isleños y aragoneses /  una Rambla rebosante/ de fecunda humanidad/ un oasis de tolerancia/ imposible de ocultar”.
Cuando estuve aquí por primera vez, en la sala Magic, tocaba Oriol Tramvia y en la Zeleste Paul Riva. Hippis barbudos se paseaban con discos de “Sisa” y la “Companyia Eléctrica Dharma”bajo el brazo. En la “Bodega Bohemia”, antiguas estrellas del “Cuplé” exhibían sus decadencia entre las chanzas de un público bien “perfumado”.


Cuando estuve aquí por primera vez Ocaña no era el nombre de un restaurante o el protagonista de una exposición. En aquel tiempo Ocaña hacía en las Ramblas sus “performances” . Pudimos ver a la policía disolviendo una a hostias y llevándose detenido al “alborotador”.


En aquellos días, en Las Ramblas, no había estatuas humanas, ni atentados yihadistas. Además de los puestos de flores y prensa , abundaban los músicos de calle y los tenderetes de partidos políticos, con los comunistas del PSUC como estrellas del momento. La reivindicación nacional más extendida era “Volem L'estatut”, visible en muchas camisetas.
Cuando estuve aquí por primera vez, Se veían muchos chalecos y greñas largas entre los chicos. Muchas chicas llevaban camisetas “sin suje”, al estilo de Carly Simon.


Cuando estuve aquí por primera vez, teníamos dieciséis años Txus y yo y no teníamos suficientes ojos ni orejas para absorber todo lo que nos rodeaba. Una vida larga y llena de emociones se abría ante nosotros; Barcelona era toda una promesa de libertad.
La vida me ha traído hasta aquí otra vez. En la soledad de esta habitación de hotel, tantos años después, constato de nuevo lo corta que es en realidad la vida. El paisaje de la calle ha cambiado por completo. Zombis sonrientes de variadas razas e indumentarias pululan en busca de la foto ideal.
Gato Pérez murió hace tiempo y yo, supuesto hombre adulto, sigo sin sentirme como tal.


Cuando estuve aquí por primera vez, de alguna manera, me quedé aquí para siempre.

lunes, 20 de mayo de 2019

ZINTUZKETEDAN



Recuerdo como si fuera ahora la primera vez que te escuché nombrar: “zintuzketedan”. Sonabas entre la broma y la amenaza, una especie de “calla que te dan” en castellano: “zintuz... ke te dan”. Te conocí, como no, penetrando en la frondosa selva del Nor Nork, que se presentaba como la prueba definitiva a superar si querías, de verdad, aprender euskara. Y sí. No sin esfuerzo conseguí asimilar aquellas tablas del demonio y aplicar ejemplos que me hacían superar exámenes.


Sin embargo no he vuelto a toparme contigo ni con ninguno de tus semejantes. No te he escuchado en la voz de ningún vascopartante, ni en caseríos ni en aulas ni en salas de cine ni en canciones. No te recuerdo en ninguna lectura y juraría que en ETB tampoco te he escuchado -y eso que pocas veces se declina tanto el nor nork como en las películas dobladas de ETB 1. Creo –aunque no estoy seguro- que solo te escuché en cierta ocasión en los labios de Natxo de Felipe, aunque quizá lo haya soñado.

Si tecleo tu nombre en Google ocurre algo curioso. Todas las entradas tienen que ver con gramática y con ejercicios de euskara ¿Pero qué pasa contigo? ¿No eres lo suficientemente cool? ¿Perdiste tu alma en algún remoto valle allá por os años cincuenta del siglo pasado? ¿o es que resultas demasiado culto o “estirado” ahora que todo el mundo quiere presumir de “callejero”?

Se me pasó por la cabeza también que quizá el problema viniese de la fórmula usada para la gramática unificada, pero no, he comprobado que tus equivalentes dialectales , además de muy parecidos, son igualmente extraños, inusuales, ignorados. (p.e. “zindukiedaz” en bizkaiera)

Leo uno de los ejercicios: “Si os hubiera visto os habría llevado”: “Ikusi bazintuztet eramango zintuzketedan” . No parece tampoco que esa frase sea el colmo de la complejidad ¿no? Me imagino diciéndola en castellano sin que nadie note nada raro... en cambio me veo a mí mismo usando esa frase en euskara: pitorreo general garantizado: ¿Que has dicho? ¿”zintuzketedan”? Será moñas el tío... ja ja ja.

Pues no, maldita sea. A mí, ya desde el primer día que te escuché nombrar, me caíste simpático. Tienes fuerza, tienes poder , dices mucho con poco... O quizás, lo que ocurre en realidad es que eres una causa perdida, y las causas perdidas son buen alimento para el romanticismo. No sé. Simplemente quiero aprovechar estas líneas para reivindicar tu figura y promover tu uso generalizado. Ahí van algunas ideas, mas o menos peregrinas, para garantizar tu supervivencia y la de los tuyos:

-Institución del día nacional del zintuztekedan, con diversos actos culturales en los que seas citado con profusión. Contaría, por supuesto, con un himno pegadizo y cantable a cargo de alguna formación musical (con versión acompañada por niños de ikastola, claro).

-Ayudas al nomenclátor. Subvenciones de la consejería de cultura a quienes se animen a denominar “zintuzketedan” o similares a sus caseríos, grupos musicales, agrupaciones deportivas o directamente vástagos.

- Anuncio institucional en el que varias caras conocidas en el universo euskadun te pronuncian con deleite:

Zintuz-ke-te dan...zintuz-ke-te-dan...zintuz-ke-te-dan...

Con este artículo, espero al menos lograr que en las consultas en Google aparezcas en un texto ajeno a los ejercicios para preparar el EGA o a las normas gramaticales. Y ya de paso, con la misma intención, añadimos a otros amigos tuyos: Nenkigukete, zintzaketete, lekizkigukete, diezazkizuekegu, zintzatedan...

Aaaaaaaaaaaahhhh!!!!!