jueves, 17 de septiembre de 2009

SOBRE "A DAY IN THE LIFE"



Un día glorioso en la vida de The Beatles (y en el de muchos de nosotros)

Es, posiblemente, el momento cumbre del disco cumbre de The Beatles.
La canción ha sido cantada por varios artistas, entre ellos Bobby Daring,
Sting, Neil Young, Jeff Beck, Los Bee Gees, y desde 2008, Paul McCartney en sus apariciones en vivo. La revista “Q Music” la colocó en el primer puesto de las mejores canciones de la historia. La composición combina dos fragmentos distintos, pero complementarios, uno de los cuales había sido escrito por Lennon y el otro, por McCartney.
Está considerada uno de los más ambiciosos, influyentes e innovadores trabajos en la historia de la música pop.
Hay cierta controversia sobre la fuente de inspiración del primer verso:
“Hoy leí la noticia, oh chico/ De un hombre afortunado que batió un récord/ Y aunque la noticia era bastante triste/ No pude evitar reírme/ Vi la fotografía/ Se le fue la cabeza en un coche
No se dio cuenta de que el semáforo había cambiado”.
Algunos creen que fue escrita en recuerdo a Tara Browne, el heredero de la fortuna Guiness de 21 años de edad, y amigo de Lennon y McCartney, quien chocó su Lotus Elan, el 18 de diciembre de 1966, cuando un Volkswagen lo arrojó hacia a un lado de la calle, cuando circulaba por Londres. En numerosas entrevistas, Lennon ha reclamado que este era la inspiración principal del verso. Sin embargo, George Martin, declaraba que, mientras escribían las letras, John y Paul andaban imaginando a un político de piedra que se había detenido en un semáforo. Según Martín, tanto la frase “Se le fue la cabeza ” Como el “Me encantaría conectarte” que se repite constantemente, son referencias a la droga.
En cualquier caso la descripción del accidente no pretendía ser literal. Lennon dijo: Yo no copie el accidente, a Tara no se le “ fue la cabeza”, pero si se me fue a mí cuando estaba escribiendo ese texto.
El último verso estaba inspirado en una noticia del Daily Mail en enero de 1967, recordando la aparición de un número considerable de hoyos en Blackburt, un pueblo de Lancashire.
McCartney aportó la parte central , esos deliciosos versos acompañados al piano en los que estaba trabajando independientemente, con un texto acerca de un viaje en autobús en una inusual mañana rutinaria, que lo conduce a la ensoñación. El había escrito la pieza como un recuerdo de sus viajes cotidianos en los años escolares, La linea I'd love to turn you on (Me encantaría conectarte) que concluye ambas estrofas, según Lennon, también la aportó McCartney;, Yo tenía todo el bulto de la canción y las palabras, pero Paul contribuyó con este pequeño ácido que flotaba alrededor de su cabeza y que no sabía donde encajar.
La canción termina con uno de los acordes finales más famosos en la historia de la música. Lennon, McCartney, Starr y Mal Evans tocan el acorde Mi Mayor en tres pianos diferentes simultáneamente. El acorde fue sostenido por poco más de 50 segundos incrementando el volumen de la grabación a medida que la vibración se apaga. Cerca del final del acorde el volumen de grabación es tan alto que los oyentes pueden percibir hasta el sonido ambiente del estudio.
El acorde de piano reemplazaba un experimento vocal fallido: en la noche siguiente a la sesión de grabación de la orquesta, los cuatro Beatles habían grabado un final haciendo el acorde con sus voces, , pero tras varias escuchas decidieron que querían algo con más impacto.
El músico, productor y escritor Luis Prosper , en su blog escribía este efusivo texto:

Para la grabación de la orquesta en “A Day In The Life” pidieron a los músicos que se disfrazaran: unos llevaban nariz de payaso, otros pelucas, el primer violinista llevaba guantes simulando las manos de un gorila… Invitaron a sus amigos -Mick Jagger, Mariane Faithfull, Donovan, etc- y todos se vistieron con sus mejores galas haciendo alarde de la excentricidad característica del momento.
Se filmó la grabación convertida en una fiesta, en un happening, aunque más tarde la BBC censuró la canción por hacer referencia al consumo de drogas. Esa era la imagen que querían dar, esa era la imagen que su público quería ver. Pero una canción como “A Day in The Life” – o ya puestos, para hacer un disco como “Sgt. Pepper’s”- no basta la excentricidad, la locura y el cachondeo. Es una obra perfecta en la que nada sobra y nada falta, en la que no se deja espacio para la improvisación o el “así mismo está bien”. Beatles querían hacer su gran obra, asegurarse el pasar a la historia no sólo como un grupo para teenagers que hace canciones de amor. Y lo consiguieron. ¡Vaya si lo consiguieron!
Cuando salió al mercado “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” un prestigioso crítico lo calificó como un momento decisivo en la historia de la civilización occidental. Podría parecer una exageración, pero Beatles ya eran “más famosos que Jesucristo” – como se había atrevido a decir John Lennon unos meses antes- y los ojos y los oídos del mundo estaban pendientes de cualquier cosa que hicieran.
No sé si “Sgt. Pepper’s” fue el primer disco conceptual del Rock, Zappa insistió mucho en que el primero fue su “Freak Out!”, aunque The Ventures ya habían editado en 1961 “Colourful Ventures”, en el que cada canción hacia referencia a un color. Pero lo que sí es cierto es que, a partir de ese momento, los LP’s pasaron de ser recopilatorios de canciones a convertirse en las obras magnas de los artistas, tal y como lo habían sido las sinfonías y los conciertos en el siglo anterior. La música pop había adquirido el estatus de obra de arte. Fue la primera vez que la portada de un disco se concebía como una obra de arte, la primera vez que una portada era doble, la primera vez que las letras de las canciones aparecían en la contraportada. Sabían que iban a hacer historia y pusieron todo su empeño en conseguirlo.
La grabación de “Sgt. Pepper’s” fue toda una demostración de ingenio, maestría, experimentación y complicaciones técnicas. Cualquier músico de tres al cuarto actual dispone en un portátil de un estudio de grabación un millón de veces superior a los estudios de EMI en 1966. Grabaron en 4 pistas, a veces sincronizando los magnetófonos uniendo los motores, desplazando y tratando las cintas grabadas para crear efectos de reverb o delay, alterando la velocidad para crear efectos en los coros o en el sonido de los instrumentos. No en balde habían conocido a Stockhausen y admirado su trabajo (de hecho es uno de los personajes famosos que salen en la portada del disco). Y sí, “Sgt. Pepper’s” es un disco lleno de experimentación. Cuesta entender eso hoy, cuando sabemos que fue un éxito comercial enorme y tantas veces nos justificamos diciendo que tal o cuál disco no ha tenido éxito porque es experimental. La experimentación y la comercialidad no tienen por qué ir reñidas. Al contrario, la experimentación tiene que estar siempre al servicio de una idea y ayudarla a llegar más lejos. Lo experimental por lo experimental es como echarle Cola Cao a una paella: nadie lo ha hecho, ¡ni falta que hace!
Mezclaron estilos, utilizaron todo tipo de instrumentos, desde la orquesta al sitar pasando por el Mellotron, y escribieron sobre cualquier tema menos sobre el amor adolescente. Contaron con un excelente equipo de técnicos de sonido que también estaban dispuestos a agudizar su ingenio y probar cosas nuevas y, sobre todo, contaron con la genialidad de George Martín -el quinto Beatle – a la hora de producir, componer los arreglos y coordinar todo ese happening.
Con narices de payaso, pelucas, manoplas de gorila o sin ellas, la orquesta grabó los mejores arreglos de orquesta jamás escritos, con ese impresionante puente y ese maravilloso final de ocho compases (33 segundos y medio) que, por si fuera poco, está rematado con un maravilloso acorde de piano que cierra uno de los mejores discos de la historia.
Cuando por fin escucharon la grabación completa, todo el mundo en el estudio rompió en aplausos y George Martín no pudo evitar decir: “It´s bloody marvellous”. Lo es.
El otro día, un amigo de mi edad me dijo que le gustaría tener diez años menos. Imagínate que se pudiera. Sólo con apretar un botón de repente tienes diez, o ya puestos, veinte años menos. ¿Lo harías?
Tengo la suerte de haber nacido en 1962, el año en que Beatles editaron su primer single; de haber tenido una hermana y unos primos bastante mayores que yo que se pasaban las tardes poniendo discos de Beatles; de haber ido a un colegio inglés que me permitió entender y aprenderme las canciones de Beatles casi sin darme cuenta; de tener el recuerdo (vago y seguramente muy condicionado) del día en que alguien trajo a casa “Sgt. Pepper’s” recién editado y lo escuché por primera vez, y del día en que mi hermana mayor llegó a casa pálida y asustada diciendo “¡Los Beatles se han separado!”.
Si, al quitarme esos diez años, tuviera que renunciar a esos recuerdos diría no, definitivamente no. He tenido la suerte de vivir la mejor época de la historia de la música pop. Cuando un disco era una obra de arte y ser músico era ser artista. Si no llega a ser por “Sgt. Pepper’s” y, sobre todo, por “A Day In The Life” seguramente no me habría dedicado a la música.

6 comentarios:

CAMIO dijo...

Fue el primer LP de los beatles que compre y estuve dias y dias escuchandolo.
Una obra de arte.
Un dato. El managger de los Beatles tenia un vaije en avion y estaba convencido que iba a morir en accidente. Hizo prometer a los cuatro que si es ocurria , la portada seria de color marron.

CAMIO dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Helua dijo...

me hace una cierta gracia, leer lo q se comenta sobre canciones y cantantes, como se grabaron, como se la imaginaron, en fin.. ahora se documenta todo.. pero creo q lo q importa cuando oímos, vemos o leemos una obra de arte, es lo q nosotros sentimos al escuchar, leer o ver, y segun pasan los años, esas músicas, esos libros, esas pinturas, me parecen nuevas, pq son nuevos los sentimientos q me inspiran, y por eso, para mi, la música de The Beatles es tan grande.

Bruno Pekín dijo...

Genial Neil Young. Y su banda.

Roberto Moso dijo...

Camio: Gracias por el dato. Yo tambin tuve un globo de muchos días escuchando sin parar el disco (unos 10 años después de su publicación) . Aunque siempre he sido más Rolling con el Sargent terminé de rendirme a una banda que siempre respeté.
Helua: Estoy de acuerdo, lo importante es el rsultado final y el efecto que nos provoca. Pero no nos engañemos, la documentación ayuda mucho.
Bruno: Of course.

Mean Mr Mustard dijo...

Gracias por este artículo. Muy, muy bueno. Te invito a visitar mi blog si te apetece:

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