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martes, 26 de octubre de 2021

ROCK & ROLL ANIMAL

 Cuando José Madrid Santurtún me propuso posar con un disco "importante en mi vida" tuve que iniciar un auténtico proceso de sinceridad conmigo mismo. No, no han sido cientos los discos verdaderamente decisivos y en diferentes etapas de mi ya prolongada vida han ido cambiando de estilos. Podría haber elegido el Aladdin Shane de Bowie, al que saqué verdaderas virutas, o el Siembra de Ruben Blades y Willie Colon, que me abrió las puertas a un nuevo planeta musical, ya rozando la treintena. Si fuera por las veces que lo he escuchado ganaría probablemente el "Get Yer Ya-ya's Out" de los Rolling, con el que viajé infinitas veces al Madison Square Garden de Nueva York. No le andaría lejos el "Never Mind The Bollocks" de los Pistols, que fue como un Tsunami que arrasaba con todo lo demás. En la terna también andaban los primeros Clash, Santana y su primera propuesta salvaje, cualquiera de Blondie, el Sg. Peppers de los Beatles, el primer discazo de Canovas Rodrigo Adolfo y Guzmán, el "Maita Herria..." de Lertxundi, que en su día me aprendí de memoria... el disco del plátano de la Velvet con Niko...Pero elegí el Rock & Roll Animal. José nos pidió unas líneas para explicarlo y esto fue lo que escribí: 

Me trajeron el Rock & Roll Animal de Escocia. Mi amigo Imanol pasaba allí los veranos, aprendiendo inglés con una familia y me lo compró por encargo. Era la versión no censurada, todo un lujo.  En España se publicó con el tema Heroin cercenado y sustituido por tres canciones de otro disco. Una salvajada. Lo escuché millones de veces, casi siempre de sobremesa. Viajaba así hasta la "Howard Stein Academy of Music"  y los veía a todos. Una bandaza que sacaba llamaradas de sus instrumentos al servicio del mejor Lou Reed : el ave fénix que surgía de las sombras del Underground para alcanzar la gloria sin perder ni un gramo de misterio. Disfruté como gorrino en el barro de cada surco de esa joya. Todavía lo hago. Y si tengo que quedarme con un tema , me quedo con "Lady Day", una dramática, desesperada declaración de amor imposible.

Despúes, viendo la exposición, me sorprendió la cantidad de discos elegidos por los demás "modelos" que también me habían marcado a mí. Tengo la sensación de que ese ejercicio de sinceridad a la hora de elegir un solo referente nos llevó a casi todos a la tierna pubertad, ese momento donde se comienza a moldear nuestro gusto y donde menos prejuicios lo condicionan.