No se de dónde salió aquel single, pero cuánto me gustaba. Era italiana, se hacía llamar NADA y en la portada aparecía apartándose el pelo de la cara mientras con la otra mano tomaba amorosa un pajarillo al que sonreía con una de esas bocas que enamoran. Tanto la cara A como la B sonaban 100% single, de hecho jamás me han sonado mejor que en aquel tocadiscos mono de maleta. Tenía 16 años cuando grabó la canción y por lo que veo en Youtube, sigue tocándola aún hoy. Esa voz grave, esos arreglos que sugieren frío, esa letra tan naif y que tan bien transmite las angustias amorosas juveniles...