jueves, 7 de febrero de 2019

TROTSKY

Lev Trotsky y Frida Kalho según la serie "Trotsky"
En aquella segunda mitad de los setenta, los años locos de la militancia, los trotskos eran los que leían los libros más gordos (al menos paseaban con ellos), los que tenían un mártir más claro, los perseguidos por el estalinismo, los incansables predicadores de la revolución permanente y el Mayo del 68... Claro que también se decía aquello de "donde hay un trotsko hay tres organizaciones". Eran la encarnación más patente del espíritu "La Vida de Brian":por delante del capitalismo tenían otros enemigos a batir: los pro-rusos, los pro-chinos, los socialdemócratas y , por supuesto, los demás partidos trotskistas, que indefectiblemente, habían tomado el camino equivocado.
Contaban, eso sí, con una ventaja clara: su paraíso seguía en el terreno de la utopías. China y la Unión Soviética no resultaban tan atractivos como vendían sus portavoces. Es cierto que la información que nos llegaba estaba filtrada por el enemigo, pero había algo en aquellos desfiles patrióticos, en aquellos dirigentes cejudos, que no invitaba a grandes entusiasmos.
Con el paso de los años fui conociendo mejor la figura de Lev Trotsky. Documentales como "Asaltar los cielos" de Jose Luis López-Linares y Manuel Reoyo (1996), películas como "Frida" de Geoffrey Rush (2002) o "El Elegido" de Antonio Chavarrías (2016) y especialmente la novela "El Hombre que Amaba a Los Perros" de Leonardo Padura (2009)  me pusieron sobre la pista de una figura singular dentro de la revolución soviética: el gran perseguido.
Todos estos títulos se centraban sobre todo en la etapa mexicana de Trotsky, en su terrible asesinato, preparado minuciosamente por los servicios secretos soviéticos. La figura del revolucionario era retratada como la de un laborioso intelectual volcado en las bases teóricas para una revolución digna a nivel mundial, lejos de los horrores del dictador Stalin. El supuesto idilio con Frida Kalho siempre era dibujado como algo fugaz y de difícil continuidad.
Ahora, desde la Rusia de Putin nos llega la serie Trotsky. Cualquier parecido con lo hasta ahora visto, es pura coincidencia. Lev es aquí un tipo soberbio y ambicioso que ansía el poder y la gloria. La revolución soviética se maquina desde Europa occidental, a cargo de oligarcas interesados en la desestabilización del  imperio ruso. Según este sorprendente relato Trotsky da un paso atrás cuando Lenin le hace comprender que "el pueblo ruso no soportará mucho tiempo que le mande un judio" .
El idilio con Frida Kalho es aquí tórrido y profuso en polvazos salvajes (se nos presenta un Trotsky bastante promiscuo, por cierto) y el asesinato... casi mejor no te lo cuento. Simplemente decirte que poco que ver con lo visto y contado hasta ahora.
Con todo y dejando a un lado el rigor histórico de la serie, Trotsky se deja ver, aunque solo sea para poder observar cómo se ven desde la Rusia actual aquellos días de 1917 que cambiaron diametralmente el mundo.




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