martes, 22 de septiembre de 2026

RATAS EN EL LABERINTO - SANTI OSAKAR


 "Ratas en el laberinto", del escritor portugalujo Santi Osakar, parte de una fantasía que muchos hemos tenido alguna vez: poder comunicarnos con nuestro yo adolescente y tratar de modificar sus decisiones vitales. El protagonista, K, es un hombre adulto que lleva una vida bastante gris, con la sensación de que algunas decisiones tomadas muchos años atrás han condicionado irremediablemente su presente. La posibilidad de hablar con aquel muchacho que fue abre una puerta fascinante, pero también tremendamente peligrosa que constituye la reflexión troncal de la novela: ¿qué ocurriría si pudiéramos cambiar nuestro pasado?

Santi  utiliza así la ciencia ficción como una herramienta para hablar de algo mucho más humano. Porque lo verdaderamente interesante no es el mecanismo que permite ese contacto entre pasado y presente, sino las consecuencias de intervenir en nuestra propia historia. Podemos imaginar que advertimos a nuestro yo joven de una relación que saldrá mal, de una oportunidad que no debería dejar escapar o de una decisión que tendrá consecuencias inesperadas. Pero, al cambiar una sola pieza, también cambiaríamos todo lo que vino después. Incluso nuestra propia identidad.

Ahí está, en mi opinión, la principal virtud de "Ratas en el laberinto": convertir una fantasía aparentemente sencilla en una reflexión sobre quiénes somos y cuánto de nosotros mismos procede precisamente de nuestras decisiones. Porque quizá no seríamos las personas que somos si hubiéramos evitado todos nuestros tropiezos.

Los años ochenta tienen además una presencia importante en la novela. Pero Osakar no parece interesado en construir una postal nostálgica de aquella época. Junto a los recuerdos de juventud aparecen también el paro, las drogas, la violencia y las incertidumbres de aquellos años, centrándose en la conflictiva márgen izquierda de la ría de Bilbhao . Y eso hace que la novela juegue con una cuestión especialmente sugerente: la distancia entre lo que realmente vivimos y lo que, décadas después, hemos "decidido" recordar.

En ese sentido, "Ratas en el laberinto" puede leerse también como una novela sobre la memoria. Sobre esa tendencia que tenemos a reconstruir nuestra juventud desde el presente, seleccionando los momentos felices y limando los bordes incómodos. El pasado que recordamos quizá no sea exactamente el pasado que vivimos.

El tono tampoco responde a una ciencia ficción de manual. Hay humor negro, sátira y buenas dosis de irreverencia que hacen que la historia resulte más cercana. El viaje temporal, en definitiva, es la excusa para formular una pregunta mucho más incómoda: si pudiéramos volver atrás, ¿realmente querríamos cambiar nuestra vida?

Personalmente, esa es la idea que me resulta más atractiva del libro. Porque probablemente todos tenemos alguna conversación pendiente con la persona que fuimos. Todos sabemos qué consejo le daríamos, qué error intentaríamos evitar o qué decisión repetiríamos. Pero también existe la posibilidad de que, al modificar aquello que creemos que salió mal, acabáramos eliminando precisamente las circunstancias que nos han convertido en quienes somos.

Ratas en el laberinto parece jugar con esa paradoja: queremos escapar de nuestro pasado, pero nuestro pasado es, en buena medida, lo que nos ha construido. Y quizá por eso el verdadero laberinto no sea el viaje en el tiempo, sino nuestra propia memoria.

 

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