viernes, 28 de marzo de 2008

CLAUDIO NADIE HA MUERTO


Allá por los años setenta del siglo pasado tuve el privilegio de conocer a Claudio Nadie. Yo era un pipiolo que hacía -digamos- teatro en un grupo de instituto (Iragarriak) y él era directamente el mejor actor que podía imaginar. Bien, éramos quinceañeros y aquellos monólogos tan viscerales, tan medidos, tan incendiarios y a la vez sensibles conseguían que nos metiéramos en sus historias como nadie jamás ha conseguido después. Su monologo sobre los "Dos Ford Falcon Negros" relatando el asesinato de un desgraciado por la tripe A dejaba literalmente helado al respetable.
Un día actuamos con él, en una función auspiciada por curas "rojos" de Portugalete. Cuando terminamos nuestra representación se nos ofreció para darnos clases y preparamos con él "La Gillotina" una sátira contra la Televisión (todo tenía que ser concienciado entonces). No olvidaré mientras viva aquellos ensayos en su piso de Sestao, un pequeño cubículo que compartía con Pablo Setién y con David Abajo y por donde pasaban personajes increíbles llegados de exóticos confines. Se comía militando, se hablaba militando y se follaba (!!) militando, algo que a nuestros ojos era todo un shock (aunque tratábamos de fingir una militante indiferencia). Todavía no se conocía el Sida y la heroína era esa cosa de la que hablaban William Burroghs y Lou Reed.
Claudio nos dio mucho y nosotros, aun éramos muy jóvenes para poder devolverle nada. Recuerdo que solía decirme con admiración: "Vos sos un rockero moralista, nunca lo vi antes" (yo a veces me atrevía a objetarle su escasa fidelidad amorosa, en fin).
Nuestros caminos se fueron bifurcando y años después supe que andaba mal. Un día me lo encontré en fiestas de Bilbao y ni siquiera me reconoció, lo cual me llenó de tristeza. Nunca más volví a verle. Me dijeron que se había vuelto a su Argentina y que se había recuperado. Ahora veo que el diario "Clarín" glosa una carrera tan intensa como iconoclasta y que era todo un nombre en el teatro argentino actual.
Qué grande Claudio Nadie. Cuantos gratos recuerdos y sobre todo cuantas enseñanzas que me fueron tan útiles para pisar un escenario. Ha muerto nadie. Larga vida a Claudio.
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4 comentarios:

El Conde de MonteCristo dijo...

Voy a permanecer horas y horas sentado aquí, me voy a poner muy cómodo para seguir leyendo historias y recuerdos, aunque como en este caso sean tristes. Quedan tantas cosas interesantes y desconocidas por saber...

Honrándole en este escrito está un poco más presente en tí y ahora en los que no le conocíamos.

saludos,
El Conde

ROBERTO MOSO dijo...

Este tío era la bomba, de verdad. Todo un producto de su época.´Me entristece su muerte, pero me alegra saber que se tiró tantos años de prolífica actividad...

habie dijo...

Yo recuerdo una actuación de Claudio en una txozna en la Aste Nagusia; se movia en plan mimo, muy despacio acercándose al público, cuando estaba a dos palmos, en un rápido movimiento, coje un cubo de agua y se lo tira al respetable, que lo festeja entre sorprendido y cabreado. Claro, eran los tiempos de tirar gapos y de todo al escenario.
Bueno yo seguro que estaba un poco confuso esa noche pero juro que fue algo así.

ROBERTO MOSO dijo...

Es uno de esos personajes que van generando anécdotas y leyendas urbanas a su paso. El caso es que a nadie dejaba indiferente. No no estabas borroso (o por lo menos no era por eso). Está en su línea.