Al despertar el insecto una
mañana tras un sueño intranquilo encontróse bajo su piedra transformado en un
hombrecillo.
Hallábase echado sobre la
blanda y fría espalda, y al alzar un poco la cabeza, vio chocante, la figura
flácida de su vientre claro, surcado por curvados michelines. Tan solo cuatro
extremidades, lamentablemente gordas en comparación con la ligereza habitual de
sus patas ofrecían a sus ojos el espectáculo de una pachorra sin
consistencia.
Todos los congéneres de la colonia quedaron horrorizados.
¡Si Kafka levantara la cabeza! No se si te escupiría en un ojo o te daría un beso en boca. Yo por mi parte prefiero darte un abrazo. Tiene su punto, eso de darle la vuelta al asunto.
ResponderEliminarPodríamos decir (parafraseando un viejo gag de El Joglars) que al hacer esto, Ni-neuk se la "kafka" (o así)
ResponderEliminarPues si que eres raro tu kafkiandotela, la hostia!!.
ResponderEliminarSiento la rudeza de mi anterior comentario, pero es que he sufrido un leve lapsus depresivo,lo juro por Camus.
ResponderEliminarEs la famosa depresión post-Kafka, está estudiado ;-)
ResponderEliminaresta bien compañero del "insti" porke no lo titulas: la sisofromatem???
ResponderEliminarEs bueno! Si señor!, aunque un poco más dificil de captar...¿ein?
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