De camino al trabajo solía encontrarme con todos aquellos
aquellos sin techo tirados entre los escombros.
La verdad es que fue una época
muy dura.
Los veías ahí peleándose por una caja de vino o tiritando al amanecer
entre cartones.
Por no hablar de las mujeres, siempre acosadas por manos
grasientas y sonrisas desdentadas... Ahora
la cosa ha mejorado sensiblemente.
Voy a trabajar dando un rodeo por otra calle.