Erase una vez un país llamado “Yonosoytonto”. En ese lugar increíble todos se tenían por listos. El lema de aquel lugar podía escucharse por todos lados, a todas horas:
Yo no soy tonto, no pienso pagar un duro por el cine, por la música o por la literatura, para eso tengo banda ancha.
Yo no soy tonto, si la reforma laboral me permite echar a unos cuantos currelas sin mayores problemas, ¿por qué no sacar provecho?
Yo no soy tonto. Ahora que emparento con la familia real, le voy a sacar petróleo ¿no harías tú lo mismo?
Yo no soy tonto, si mi posición social me permite defraudar a hacienda ¿por que no hacerlo?
Yo no soy tonto. Si puedo abarrotar el pabellón de chavales en la fiesta de Halloween y las autoridades no lo controlan ¿por que voy a controlar yo? Hay que aprovechar, que igual en la siguiente no tengo tanto éxito.
Yo no soy tonto. Mejor contrato a ese inmigrante y le pago la mitad. Y él agradecido, por supuesto. Mas le vale.
Yo no soy tonto. ¿Invertir en este Estado de mierda? Por favor, mejor lo hago en el demócrata y ejemplar estado de Suiza... o en las Islas Caimán...
Yo no soy tonto. Si otros se hacen de oro echando mano de ayuditas para ganar las carreras ¿por qué voy a ser yo el único del pelotón que sube los puertos a base de alubias con chorizo?
Yo no soy tonto. Vale, pude poner aquí mi empresa con ayudas del Estado financiadas por todos, pero si ahora me conviene llevarla a un país de este y pagarles una mierda ¿por que no hacerlo?
Yo no soy tonto. Ya se que he ganado el campeonato del mundo representando a mi país, pero ¿por que no dejar las ganancias en Sudáfrica? ¿Tu sabes lo que me ahorro en impuestos? Donde vas a parar.
Yo no soy tonto. Si por ser parlamentario me conceden todos estos privilegios ¿por qué voy a renunciar a ellos?
Yo no soy tonto. Si convoco ahora elecciones anticipadas y propongo un referendum me llevaré tooooodos los votos soberanistas...
Así todos los listos del país de “yonosoytonto” tenían su picardía favorita.
Pero un día todo empezó a torcerse. Curiosamente fue la tontería la que hundió al país de “Yonosoytonto” . Por no ser considerados tontos , todos empezaron a hacer inmensas tonterías. En aquel país se multiplicaron los aeropuertos sin aviones, las autopistas sin coches, los inmensos edificios emblemáticos que no albergaban nada, los políticos a los que nadie creía. La cultura cayó en picado porque nadie pagaba por nada, el paro se disparó y los derechos laborales se evaporaron Todos creían vivir en el país de “Yonosoytonto” pero en el mundo, aquel país empezó a ser conocido como Tontilandia. Claro que eso, a los listos listos de verdad, nunca les preocupó gran cosa.
