
"Hombre, cuando alguien ha ganado y luego le descalifican es una decepción para todos, parece que te han quitado la cartera. Pero la gente comprende que el dopaje en el deporte no es como la droga fuera".
Son las palabras textuales de Perico Delgado, un hombre simpático, que cae bien al común de los mortales y que quizá -y eso me preocupa- conecte con el pensamiento común de muchos aficionados al ciclismo.
A mí ya me tocó en su día lidiar con un oyente furibundo que arremetía contra un sketch humorístico que se me ocurrió hacer al respecto.
Según este punto de vista, si te drogas para alcanzar placer, o para componer música, o para percibir la realidad de otra manera, eres un ser abyecto y es lógico que la ley te persiga y que el dedo acusador de la sociedad te señale como escoria.
Si en cambio usas substancias ilegales dañinas para la salud (daños irreversibles en numerosos casos contrastados, según todos los estudios serios)para mejorar tu rendimiento en una competición deportiva, no es lo mismo que "la droga fuera".
Creo que es evidente -aunque empiezo a dudarlo- que ese uso tiene agravantes por varias razones:
1) Los deportistas de competición son presentados como ejemplo para la juventud. Es por eso que los ministerios suelen ser "de cultura y deporte" y los valores de la competición se enmarcan en aquello de la superación, el sacrificio, el juego limpio y la "mens sana in corpore sano". Las transfusiones de sangre y el uso de la EPO y similares suponen simplemente jugar con ventaja. Hacer trampas, para hablar claro.
2) A estas alturas ya es público y notorio que el uso de esas substancias ha llevado a la enfermedad y a la muerte a numerosos deportistas de élite. Razones inconfesables que tienen que ver con la ingente cantidad de dinero que se mueve alrededor del deporte están detrás.
3)Si la política de los Gobiernos respecto al uso de las drogas es precisamente la de ofrecer alternativas (que nadie se aficione porque no tiene más posibilidades recreativas a mano) menudo ejemplo que nos dan quienes recurren al uso de sustancias prohibidas para triunfar.
Son las palabras textuales de Perico Delgado, un hombre simpático, que cae bien al común de los mortales y que quizá -y eso me preocupa- conecte con el pensamiento común de muchos aficionados al ciclismo.
A mí ya me tocó en su día lidiar con un oyente furibundo que arremetía contra un sketch humorístico que se me ocurrió hacer al respecto.
Según este punto de vista, si te drogas para alcanzar placer, o para componer música, o para percibir la realidad de otra manera, eres un ser abyecto y es lógico que la ley te persiga y que el dedo acusador de la sociedad te señale como escoria.
Si en cambio usas substancias ilegales dañinas para la salud (daños irreversibles en numerosos casos contrastados, según todos los estudios serios)para mejorar tu rendimiento en una competición deportiva, no es lo mismo que "la droga fuera".
Creo que es evidente -aunque empiezo a dudarlo- que ese uso tiene agravantes por varias razones:
1) Los deportistas de competición son presentados como ejemplo para la juventud. Es por eso que los ministerios suelen ser "de cultura y deporte" y los valores de la competición se enmarcan en aquello de la superación, el sacrificio, el juego limpio y la "mens sana in corpore sano". Las transfusiones de sangre y el uso de la EPO y similares suponen simplemente jugar con ventaja. Hacer trampas, para hablar claro.
2) A estas alturas ya es público y notorio que el uso de esas substancias ha llevado a la enfermedad y a la muerte a numerosos deportistas de élite. Razones inconfesables que tienen que ver con la ingente cantidad de dinero que se mueve alrededor del deporte están detrás.
3)Si la política de los Gobiernos respecto al uso de las drogas es precisamente la de ofrecer alternativas (que nadie se aficione porque no tiene más posibilidades recreativas a mano) menudo ejemplo que nos dan quienes recurren al uso de sustancias prohibidas para triunfar.
4) Buena parte de las competiciones deportivas -incluída el ciclismo- cuentan con importante ayuda pública (entre todos ayudamos a su financiación).
En fin amigos. Para terminar voy a recordar aquello de "escusatio non petita acusatio manifesta". En lo que a mí respecta, el Tour de Perico, está bajo sospecha.
En fin amigos. Para terminar voy a recordar aquello de "escusatio non petita acusatio manifesta". En lo que a mí respecta, el Tour de Perico, está bajo sospecha.

















