miércoles, 24 de marzo de 2021

ALLEN V. FARROW


 “¿Cuál es tu película favorita de Woody Allen? Antes de que respondas, debes saber esto: cuando yo tenía siete años, Woody Allen me tomó de la mano y me llevó a un ático con apariencia de armario en el segundo piso de nuestra casa. Hizo que me acostara boca abajo y jugara con el tren eléctrico de mi hermano. Luego me agredió sexualmente”.                                                                                                                  
  Así comenzaba la carta publicada en 2014 por Dylan Farrow, hija adoptiva de Mia Farrow, poco después de que el cineasta recibiera el globo de oro honorífico por la totalidad de su obra. En aquella gala actrices como Diane Keaton o Enma Stone alabaron las virtudes del director y el tratamiento que su cine había dado a las mujeres.   

En aquellos días toda la polvareda levantada a principios de los noventa, cuando Allen fue acusado por primera vez por su hija adoptiva parecían ya parte de un pasado remoto. La versión del cineasta parecía, en realidad, haber ganado la batalla de los medios: Mia Farrow sería una mujer resentida porque Woody la había abandonado por otra de sus hijas adoptivas, Soon-Yi de 21 años. Las acusaciones eran el producto de una manipulación interesada.                                                                                                       
      Pero tantos años después Dylan volvía a la carga. Ciertamente no existe ninguna condena contra Allen, ya que en su día el fiscal decidió no presentar cargos en su contra para proteger a la pequeña. En 1997 Woody Allen -entonces con 62 años- se casó con Soon-Yi – que tenía 27 años- y desde entonces han ofrecido la imagen de una familia estable y unida. La lista de películas ha continuado creciendo y su prestigio no parecía correr peligro. Pero entonces llegó la carta. Y tras ella el apoyo público de su hermano, Ronan Farrow, ganador del premio Pulitzer precisamente por sus investigaciones en torno a Harvey Weinstein, magnate de Hollywood y condenado por  numerosos casos de violación. Estalla el “Me Too” y Woody Allen vuelve a estar cuestionado.                        

Es cierto lo que dijo Jose Luis Rebordinos, director del Zinemaldia, Allen no está condenado por ningún tribunal y por tanto tiene derecho a la presunción de inocencia. Es cierto también que otro de los hijos adoptivos de Allen, Moses Farrow defiende al cineasta y acusa a Mia Farrow de crear un ambiente “tóxico” en su casa. A menudo se afirma que hay que separar al autor de su obra. Parece probado que Einstein trataba a su mujer como una esclava, que Picasso apagaba colillas en las mejillas de sus amantes o que Rinbaud dedicó buena parte de su vida al comercio de esclavos.                                   

He leído la Autobiografía de Allen “A proposito de Nada y acabo de ver “Allen v. Farrow” en HBO… Francamente, me cuesta creer que Dylan se lo esté inventando todo y que sea el producto de una campaña de su “resentida” madre. Woody Allen es alguien que me ha hecho reír, pensar, emocionarme, evadirme, viajar… es, con diferencia, el director de cine de quien más películas he visto. Pero ya no puedo evitar recordar las palabras con las que Dylan terminaba su carta: “imagínense a su hija de siete años, imagínense que Woody Allen se la lleva al ático. Imagínense que, durante el resto de su vida, a esa niña le dan náuseas cada vez que oye el nombre de él. Imagínense un mundo que aplaude a su abusador”.   

4 comentarios:

Pascu dijo...

Si renunciamos a la presunción de inocencia, y aquí tenemos el caso Rociíto explotado ad nauseum por la cadena más rastrera del país, es porque hemos decidido suplantar a los profesionales formados durante años en la tarea de impartir justicia por el dictamen del populacho, convenientemente espoleado, dirigido y aprovechado por los poderes fácticos de turno (léase medios de comunicación, partidos políticos o grupos de presión). Con razón, o sin ella; terrible, en cualquier caso.

Pascu dijo...

Si renunciamos a la presunción de inocencia, y aquí tenemos el caso Rociíto explotado ad nauseum por la cadena más rastrera del país, es porque hemos decidido suplantar a los profesionales formados durante años en la tarea de impartir justicia por el dictamen del populacho, convenientemente espoleado, dirigido y aprovechado por los poderes fácticos de turno (léase medios de comunicación, partidos políticos o grupos de presión). Con razón, o sin ella; terrible, en cualquier caso.

Pascu dijo...

Si renunciamos a la presunción de inocencia, y aquí tenemos el caso Rociíto explotado ad nauseum por la cadena más rastrera del país, es porque hemos decidido suplantar a los profesionales formados durante años en la tarea de impartir justicia por el dictamen del populacho, convenientemente espoleado, dirigido y aprovechado por los poderes fácticos de turno (léase medios de comunicación, partidos políticos o grupos de presión). Con razón, o sin ella; terrible, en cualquier caso.

Pascu dijo...

Si renunciamos a la presunción de inocencia, y aquí tenemos el caso Rociíto explotado ad nauseum por la cadena más rastrera del país, es porque hemos decidido suplantar a los profesionales formados durante años en la tarea de impartir justicia por el dictamen del populacho, convenientemente espoleado, dirigido y aprovechado por los poderes fácticos de turno (léase medios de comunicación, partidos políticos o grupos de presión). Con razón, o sin ella; terrible, en cualquier caso.