miércoles, 8 de julio de 2026

MIGUEL COSTAS: ESAS PALMAS , COÑO

 


Conocí a los Siniestro Total  gracias a mi amigo Miguel Alcañiz, que los ponía constantemente a todo volumen en su agradecido Seat 850 que tantos fines de semana nos albergó. No sé ni cómo lo consiguió pero tenía la primera maqueta completa, quizás grabada de Radio 3, allá por 1981. Aquellas canciones desquiciadas con cierto sabor Sex Pistols/ Rezillos, pero lábel gallego nos hacían partirnos de risa en aquellos viajes embutidos. Canciones como “Matar hippies en las Cies “, “Ayatola, no me toques la pirola” o “Mario Mario, Encima del Armario”, nos divertían muchísimo pero en realidad, no los tomábamos demasiado en serio, lo veíamos como una gracieta para desengrasar entre UB-40 y Ramones. Pero lo cierto es que nos gustaban más de lo que queríamos admitir. 

En 1983 fuimos a verlos a fiestas de Barakaldo. Pocos  días antes nos llegó la noticia de que Germán Coppini ya no estaba con ellos, que “le habían echado”. Fue todo un shock. Entre el punkerío de Barakaldo y alrededores, se corrió la voz de que había que boicotear esa actuación. Fue uno de esos conciertos repletos de “sucedidos”que no se olvidan. Antes de Siniestro Total tocaron los cántabros de Melopea, que hacían una especie de proto “glam rock”. Había un idiota en la primera fila, llamándoles maricones constantemente hasta que uno de ellos avanzando con paso marcadamente femenino, se acercó a su cara y le estampo un patadón con su bota campera que lo dejó allí mismo medio turulato. Se originó una batalla campal entre partidarios y detractores y no fue la única. En ese tórrido clima se produjo la salida de Siniestro Total sin Coppini. 

Una lluvia de asquerosos gargajos y todo tipo de objetos contundentes acompañaron los primeros minutos de aquel show. Los requiebros “rottenianos” de Coppini sustituidos por el vozarrón de Miguel Costas dando la cara en primera línea y también por Julian Hernández, que tiraba de ironía haciendo comentarios del tipo “que bien se porta la chavalería de Barakaldo, estamos orgullosos”.  

Lo cierto es que aquellos temas desquiciados estaban ya tan popularizados entre la peña, que el canto colectivo y el humor  sarcástico de la banda terminaron por imponerse,

Consiguieron llegar hasta el final y consiguieron que todos coreáramos las canciones que habíamos conocido con Coppini Pensábamos que saldríamos de allí decepcionados pero no fue así.  El combo Miguel/Julian comenzaba a germinar en nuestros corazones. Miguel ya era ese tipo desgarbado, un poco gañancete al que podías encontrarte tranquilamente en la barra del bar al que ibas todos los días. Transmitía una irresistible cercanía que, creo, fue la clave de su éxito.Los modernos de mi pueblo enseguida sentenciaron que “Golpes Bajos” eran el futuro y que los Siniestro quedarían en la marginalidad y el olvido. Sorpresas te da la vida. 

Durante años aquella siguió siendo banda sonora de grandes momentos de euforia colectiva: “Menea el Bullarengue”, “Mina Terra Galega”, “Fuma Negro Puto Blanco”, “Trabajar Para el Enemigo”, “¿Que tal Homosexual? …  

 Ahora leyendo su libro me doy cuenta de lo estúpido que fuí la única vez que tuve ocasión de hablar con él. Estuvo en Radio Euskadi presentando un disco de Los Feliz y a mí no se me ocurrió otra estupidez mayor que decirle lo mucho que había disfrutado yo con él cuando estaba en Siniestro Total. No se me pasó por la cabeza que era el imbécil número 50.412 que le decía semejante chorrada en lugar de la que tenía que oír que era “que bien que sigas en primera línea”.

Porque detrás de tanto cachondeo y tanta coña marinera hubo, como no, viajes eternos en furgoneta por esas carreteras de dios, asaltos de fans beodos que querían su noche de gloria, discrepancias creativas, resacas insoportables, luchas de egos y un accidente estúpido que le pulverizó el hueso calcáneo de un pie y le condiciomó la vida durante todo el nuevo milenio. 

Miguel mira hacia atrás sin ira ni demasiada morriña. Se le nota un amor especial por su banda paralela “Aerolíneas Federales”, a la que habría alimentado mejor si Siniestro no hubiera tenido tanto éxito. En fin. “Esas Palmas Coño” es la crónica de una ascensión y caída que gustará especialmente a los que -como yo- alguna vez han canturreado a pleno pulmón esos versos que son todo un manifiesto:

Si yo canto es por tí

Es por tí, es por tí.

Aunque digan los demás

Que desafino mucho.  

    


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