jueves, 10 de mayo de 2018

GRUPO.



Nuestro grupo. Nuestra bandera. Nuestros lemas. Nuestras creencias. Nuestros principios. Nuestras señas de identidad, nuestros hechos diferenciales, nuestros cánticos, nuestro recorrido, nuestra unidad, nuestra coherencia, nuestros líderes. Nuestra misión. Nuestra financiación...

Nuestra escisión.

lunes, 16 de abril de 2018

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 Es una pregunta que nunca jamás realizo como periodista y que me hacen a menudo como entrevistado: ¿podrías contarme alguna anécdota divertida que recuerdes?
Indefectiblemente el rostro de quien pregunta adopta entonces una expresión bobalicona, como si supiera de antemano que algo muy divertido va a salir de mi boca.
En esos casos se me ocurren varias respuestas, a cual más borde: “Pues no. Seguramente hay unas cuantas que podrían resultar divertidas, pero así, a bote pronto no me vienen más que chorradas y prefiero no decir más chorradas que las necesarias”. O bien: “Te voy a contar una anécdota muy divertida. Hubo una vez, cierto periodista que me preguntó a ver si tenía alguna anécdota divertida, le dije que no y se quedó con la boca abierta”...
Lo cierto es que al final, hay que reconocerlo, la anécdota vende y a menudo, permanece en el tiempo con más solidez que las sesudas reflexiones. Francisco Umbral es recordado constantemente por aquello de “he venido a hablar de mi libro”, Camilo José Cela es, para muchos, aquel que se tiró un pedo en el senado (a quién le importa que lo desmintiera hasta la saciedad) , Fernando Arrabal es aquel loco que apareció borracho en un debate de televisión y gritó “¡cojones ya!” y Sanchez Dragó es el profeta del “orgasmo seco”, hasta el punto que ha tenido que decir públicamente que “no volverá a hablar del tema”. 
Las tertulias entre amigos se alimentan de anécdotas y tal es el su poder que poco importa al final lo que tengan de verdadero. Una buena anécdota –especialmente si tiene buenas dosis de morbo-  derrota siempre a la verdad. Todo el mundo tiene un amigo de un amigo que escuchó la famosa bobada del perrito goloso que tenía una fan de Ricky Martin y un primo que vio salir de un portal a Carlos Iturgaiz con la novia de Miguel Ángel Blanco.
La era de Internet, además de las fake news (que se alimentan de esta necesidad compulsiva de anécdotas) nos ha traído la cultura del click. Miles de publicaciones-web compiten en el mercado de la anécdota poniéndonos constantemente cebos para que piquemos: “Esta cara se le quedó a Amaia Romero cuando le dieron una noticia inesperada” , “ Letizia y la reina Sofia generan polémica tras el video de su bronca”. “Escándalo tras las últimas declaraciones de Keith Richards sobre la paternidad de Mick Jagger”. Nunca en la historia del periodismo las palabras “polémica” y “escándalo” se han utilizado de forma tan constante y con tan poco fundamento.
Recientemente un periodista de un diario digital de cierto renombre me confesaba que estaba harto de la obsesión por conseguir clicks y lo que esto suponía para el ejercicio de la profesión. A tal punto hemos llegado en esta deriva “anecdotista” que hasta los audio-guías de los monumentos históricos están plagados de anécdotas. Visitando las murallas de Avila puede escuchar por los auriculares como una supuesta Teresa de Ávila, con una vocecilla ridícula me contaba en primera persona sus experiencias místicas.
¿lo veis? Al final yo mismo he terminado por contar una anécdota. Si es que ...       

                              

lunes, 26 de marzo de 2018

LOS ZULUETA


Brakaman

Corría el año 1976 y los imberbes rockeros de la época, siempre pendientes de la radio, marcábamos fecha en el calendario. El teatro Arriaga –antes de su remodelación- anunciaba la despedida de la banda de Country local “Traidor, Inconfeso y Martir” y la presentación estelar de los donostiarras “Brakaman”, una de las contadísimas bandas locales que practicaban entonces “Glam-rock”.                                                  Los conciertos de rock eran entonces muy escasos y constituían verdaderos acontecimientos. Aquella mañana de domingo,  los aficionados nos acercamos al teatro atraídos por la leyenda tejida en torno a sus directos “Es como ver al Lou Reed de Rock & Roll Animal con su banda”.   

Y allá que nos fuimos. En busca, como siempre de cualquier rastro de Rock & Roll a buen volumen que pudiera haber por la zona. Fuimos en aquel tren cercanías plateado de la RENFE, siempre repleto, a menudo impuntual y nos encontramos con otros peregrinos similares que apenas llenábamos la mitad del aforo.                                                                                                                                                
Buena parte de los congregados eran amigos del grupo invitado: “Traidor, Inconfeso y Mártir”, una banda de “Country” con cierto pedigdrí en la capital que se despedía allí mismo. Su lider –curiosidades de la vida- era Gregorio Villalabeitia, actual cabeza visible de Kutxabank.                                                                                           
 Aquel día no les pude odiar mas. Yo iba viendo como la hora de nuestro último tren razonable se acercaba peligrosamente mientras ellos ofrecían más y más bises a su congregación. Los teléfonos móviles no existían ni había cabinas en el teatro. Los puntos para ganar un buena bronca familiar iban aumentando.                                    
Así que no fue aquel un concierto disfrutado como se debe, pero sí, mereció la pena. Aquel sonidazo, aquellas pintas de cuero brillante y camisetas coloridas, aquellas luces estroboscópicas que te hacían sentir en otro lugar. Lejos de las miserias de aquel Bilbao tardofranquista. Brakaman, efectivamente estaban muy lejos, muy por delante de lo que había entonces por aquí. Jaime Stinus era un “Lead Guitar” alucinante (como después demostraría con la Orquesta Mondragón) y Borja Zulueta era, efectivamente, una muy buena versión del Lou Reed de la época. Brakaman, eran, definitivamente, un grupo demasiado adelantado a su época y por los comentarios que escuché después, pocos éramos entonces los que agradecíamos un concierto como aquel.                                                                                               
Pocos años despues Borja Zulueta formaría otra banda precursora: “Negativo”, a los que tuve la ocasión de entrevistar en “El Huerto” templo rockero de la época que ETA voló en su campaña “Contra el tráfico de drogas”.                                                                                                                                                   En aquella entrevista me hablaron de “Arrebato”, una película de Ivan,  hermano de Borja donde ellos participaban en la banda sonora. No suponía yo entonces que se trataba de un filme llamado a convertirse en autentico objeto de culto.                                                                                                                        Tanto Brakaman como Negativo desaparecieron de forma fugaz y fugaz fue tambien la carrera de Ivan Zulueta. La heroina y su letal influjo en aquellos años tuvo mucho que ver en eso. Ambos eran hijos de un matrimonio de artistas: una madre pintora y un padre que dirigió el Zinemaldia en los años cincuenta. Crecieron entre su Villa de “Miraconcha” y sus viajes por el extranjero.                                                                                                                                                                      Tras años dedicado a labores de “back Stage” en Febrero nos dejaba Borja Zulueta. Su hermano nos dejó hace 10 años.  Dos adelantados a su tiempo cuyo legado fue mejor aprovechado por quienes vinieron después. Ellos mismos protagonizaron un guión que valdría tanto para una buena película como para un rápido y potente Rock & Roll.      

       

domingo, 18 de marzo de 2018

CITIZENFOUR



Navegando entre documentales me reencuentro con “CitizenFour”. 
Así que un joven técnico de los Servicios Secretos estadounidenses se alarma tanto con la labor que le han encomendado que elabora un plan para traicionar a sus jefes y contárselo al mundo. ¿Y qué es eso que tanto le agobia? Pues que millones de ciudadanos son controlados en sus comunicaciones con la ayuda inestimable de varias operadoras de telefonía y empresas punteras de Internet.
Según se nos presenta en el documental, el informador convoca en un hotel de Hong Kong a dos periodistas,  Glenn Greenwald y Ewen MacAskill y a la documentalista Laura Poitras y empieza a largar. Más del 80 por ciento del metraje es una confesión nerviosa y a ratos paranoica, desarrollada en la misma habitación durante varias sesiones. El joven habla claro, preciso y crudo:
“La verdad es que la NSA nunca en su historia ha recopilado más información que ahora. Conozco la localización de la mayoría de los puntos de intercepción domésticos, y se que las empresas de telecomunicaciones más grandes de EEUU están traicionando la confianza de sus clientes, y puedo probarlo”.
“Estamos construyendo la mayor arma de opresión en la historia del hombre, pero los que dirigen estas actividades no asumen su responsabilidad al respecto. El director de la NSA, Keith Alexander, mintió al congreso, y puedo probarlo”.
“Miles de millones de comunicaciones en EEUU están siendo intervenidas. Para recopilar pruebas de estos atentados, me he centrado en la gente estadounidense. Pero créeme cuando digo que el estado de vigilancia en que vivimos es un privilegio comparado con la forma en que tratamos al resto del mundo. Esto también puedo probarlo”.
¿Y ahora que? Pues ahora la inexorable ley de Julio Iglesias: “La Vida Sigue Igual”.  Obama ya lo dice, con ceja displicente, en un momento del film: “Los atentados de Boston demostraron que los ciudadanos ven bien ciertas restricciones de la privacidad”. Ni enormes manifestaciones, ni dimisiones, ni siquiera graves consecuencias para las compañías implicadas. No, Donald for president. Taza y media.
Eso sí, nada es lo mismo ya en el mundo Internet. Pero nada más. El “traidor” está refugiado en Rusia y su propagador de informaciones comprometedoras, Julian Assange sigue en la embajada de Ecuador, atrapado en una maraña legal de la que no puede zafarse.
“CitizenFour” ha recibió el óscar de Hollywood al mejor Documental, en esa tradición tan americana de permitir detractores, siempre que den beneficios.¿Tendremos que acostumbrarnos sumisamente a que nuestras comunicaciones estén disponibles  para cuando sea menester?.  ¿El gran Hermano de Orwell acabará llegando por la carretera contraria a la que él preveía? Las ojeras de Snowden en las últimas escenas (ya en Rusia) parecen marcar en camino.

jueves, 1 de marzo de 2018

FINALES












FIN

Aquella tierna relación.

Aquel trabajo ilusionante.

Aquella casa en la que viví.

Aquel perro querido…

Serian un buen recuerdo

Pero tuvieron un mal final.

Los finales de la vida real

son una mierda.


lunes, 22 de enero de 2018

NOTAS


Por recomendación de una amiga vi en Youtube un curioso experimento. Era parte de un documental titulado “Como nos emparejamos” y trataba de descubrir las claves de la seducción entre las personas.
Diez hombres a un lado y diez mujeres en frente. Todos los seleccionados poseen un atractivo mediano y están vestidos con un chándal gris y gorros de baño. A cada uno de ellos se les ha puesto un número en la cabeza. Están numerados arbitrariamente del uno al diez y eso, curiosamente condiciona decisívamente la prueba.
A los participantes se les pide que vayan eligiendo pareja en el grupo que tienen en frente. Nadie sabe cual es su propio número. La elección se ve condicionada por dos curiosas variables: la valoración que uno tiene de su propio atractivo y el número al que creen poder aspirar. El número cinco de las chicas se emparejará con el cinco de los chicos y todos los demás acaban haciéndolo con otro número similar.
Aunque los números adjudicados no significaban realmente nada, de pronto, marcaban diferencias importantes.
Las notas que ponemos. Las notas que nos ponen. Y no solo por el aspecto físico. Inevitable. Si, podrás decirme aquello de “yo juzgo a todo el mundo por igual”, pero la realidad suele ser otra. Los bebes suelen ser adorados por padres, abuelos y todo tipo de vecindario. Ahí los tienes con su 10 bien grande en la cabeza. Aunque luego hay otros abandonados, maltratados, despreciados. Ya desde niños les será difícil subir nota.
Ese niño querido, irá comprobando que esos puntos iniciales de regalo se irán haciendo más difíciles de lograr con el tiempo. Tu belleza, tu simpatía, tus posesiones, tu inteligencia, tu suerte, tus logros, tu simple origen... hay muchas variables en la puntuación. Llegar a viejo con nota digna para quienes te rodean es todo un reto; un difícil reto.  
No tienes mas que abrir el periódico y enseguida las notas aparecen sobre los rostros de las fotografías: Rodrigo Rato, Patxi López, Inés Arrimadas, Los menores pixelados, Woody Allen, Lucía Etxebarría... Esos mismos rostros tendrían , seguramente, una nota distinta hace meses. Ahora unos tienen más y otros menos, según cada calificador. Yo diría que hasta en la cara se les nota si están en época de suspenso o de notable... “Mi mujer me abandonó y hoy no ha parado de llamarme”, decía uno de los premiados con el gordo de la lotería. De un día para otro, su puntuación se había disparado.
Ahí tenemos a –pongamos- Nekane, cuando la conocí llevaba un ocho en la frente, después, cuando fui descubriendo su tendencia a hablar mal de todo el mundo bajó a cinco, pero después de pasar una temporada en Latinoamérica volvió con un corte de pelo, una ropa y una soltura que la acercaban continuamente al nueve. La he visto recientemente y estaba con tipo estúpido y maloliente al que –no lo pude evitar- le vi un tres en la cabeza. Ella también, inevitablemente, bajo hasta un cinco raspado.
En los ojos de amigos, familia, compañeros de trabajo y  encuentros puntuales puedo adivinar la nota que –inevitablemente- me ponen. A veces incluso creo detectar cuando sube y cuando baja la cifra. En algunos casos resulta evidente cuándo soy para ellos un suspenso andante o un admirable notable.
Y no, la muerte tampoco termina con las malditas calificaciones. A menudo los muertos tienen mucha mejor nota social que cuando estaban vivos. Que os voy a contar que no sepias...



            

viernes, 19 de enero de 2018

CAMBIO




Un día me desperté y al pasar por delante de aquel monumento lo vi inmensamente bello, comprendí su mensaje de sólida fragilidad, la perfecta inperfección de sus curvas, el coqueto juego entre sus formas y el modo en que el sol lo iluminaba en la mañana, muy distinto al efecto que la luna había obrado en él.
Mantuve aquella novedosa impresión en secreto. Guardada a cal y canto.
Nadie debía saber lo que sentía.
Yo era el presidente de la asociación que llevaba años clamando por su democición.    

miércoles, 27 de diciembre de 2017

LAS NAVIDADES PERDIDAS

La mesa familiar repleta de invitados. Un Belén con indios y vaqueros. Saltos de esquí en blanco y negro. Ir con mi abuelo a ver el nacimiento gigante del Hospital. Petardos, bombas fétidas y polvos de estornudar en unas vacaciones eternas. La letanía de la lotería surgiendo de toda la vecindad: “veinticincomiiiiiiiil pesetaaaaaas”. Bromas telefónicas el día de los inocentes: “¿Es ahí donde lavan la ropa? ...Pues que guarros ¿no?”.  Mi tía Julia corriendo pasillo adelante porque Tom Jones “El Tigre” sale en la telegala navideña.
Las muñecas de Famosa se dirigen al portal. El Lobo, que gran turrón. Mi padre y su jota favorita: “En el alto Pirineo soñé que la nieve ardía / Y por soñar imposibles soñé/ Que tu me querías”. Mi primer canto en euskera en el coro del Colegio: “Gabon Gabon Jesús”.  Mi prima Mari Carmen me enseña a hacer una estrella de plata perfecta. “Sirvo con igual cuidado, al rico, al menesteroso, al portero y al criado. El cartero les felicita las pascuas”. Viendo con mi abuela Mónica en el cine “Un millón en la Basura”. Partida de “seises” hasta la madrugada. Mazapanes de Soto, “Royal Carlton”, según mi padre “el único champán riojano”. Maniobras para cortar el ladrillo de turrón: trapo, cuchillo y plancha de hierro. Felicitaciones “pintadas con los Pies”. La liturgia para abrir el cava, avisando a los vecinos de arriba. Los piques con los amigos por ver quien se acostó más tarde. Las cartas a los reyes: triciclo, tren eléctrico, proyector “Ricolor”, pistola sideral,  “Exin-Castillos”, “Exin-Baloncesto”, “Exkalektrik”...
Tres días en casa de mis tíos en Bilbao. Mi primo José Mari es mi sherpa perfecto. Estallido de colores por toda la ciudad. Cascada de estrellas alucinantes en “El Corte Inglés”. Risas y carreras en las escaleras mecánicas– hasta que un vigilante nos señala la puerta- .Parque Infantil de Navidad en la feria de muestras. El paraíso a nuestro alcance. Gargantua es tentación y temor. Lo miramos con desconfianza. ¿nos metemos por esa boca? Media hora calibrando las caras –y las edades- de los atrevidos y por fin... la taquicardia. Nos convertimos en alimento y caca del enorme muñeco. En cuestión de un segundo ya estamos fuera. Con los amigos del barrio lo exageraré debidamente. 
Campanadas de Nochevieja. Siempre hay alguien que se despista, alguien que se adelanta y alguien que se atraganta. No falla.
Cabalgata de reyes. Mi hermano grita desde el balcón: “Una biciiii con timbre y con banderaaaaa”. Al volver del desfile vemos al vecino, currela del ayuntamiento disfrazado de rey Gaspar en el portal. Nerviosas explicaciones de mis padres: “estos no son los de verdad”. Un día tonto, casi a traición, la Sor nos suelta la verdad de sopetón: “Con siete años supongo que ya sabéis lo de los magos de Oriente...” No, yo no lo sabía, monja borde.  
Se acabó. Las navidades son para la infancia. Rota la magia solo quedan los excesos. Mucho mas tarde, con mis hijas, la recupero un tanto.
Las primeras palabras que vi escritas en euskara: Zorionak eta Urte Berri on.
Pues eso mismo.        

viernes, 22 de diciembre de 2017

30 AÑOS


Han pasado 30 años y nos seguimos riendo juntos, nos lo pasamos en grande, nos seguimos gustando, y sí,  nos seguimos queriendo.



Es increíble, que todo esto ocurra, después de 30 años sin vernos.


domingo, 10 de diciembre de 2017

PETICIÓN

Quise decirle que la quería, que no podría imaginar nada más bello, que a duras penas conseguía sostener su mirada, que me mataba su sonrisa, que me escaparía con ella a cualquier lugar, ya mismo, dejándolo todo sin pensar.

Pero le dije: tres marianitos y un verdejo.

domingo, 3 de diciembre de 2017

VIEJO

De un día para otro ya no había viejos en el lugar.
Los busqué en la plaza, en la iglesia, en el centro de día, en el viejo café... nada.
Hasta que fui al rio y allí por fin pude avistar a un señor muy mayor.
Ahí estaba, atónito, patético, reflejado en la ondulante inquietud del  agua

                                      

sábado, 18 de noviembre de 2017

EL PODER



Al parecer, lo importante es Poder. 
Así lo demostró una empresa de investigación sociológica de los Estados Unidos.
Había dos oficinas en un céntrico edificio de New York. Ambas funcionaban de forma razonablemente satisfactoria, pero contaban con el mismo problema: demasiado ruido. El intenso  tráfico hacía difícil el desarrollo de las tareas cotidianas, de eso se quejaban los trabajadores de ambas sociedades. Los sociólogos, movidos por su afán prospectivo, instalaron en una de ellas un aparato aislante. Apretando un botón se ponía en marcha un mecanismo que hacía imperceptibles los estruendos urbanos.
Analizados mes a mes, a lo largo de un año, los resultados de las dos entidades, resultó que la compañía que contaba con el botón anti-ruidos ofreció resultados mucho más satisfactorios que la otra. El número de operarios de baja era mucho menor, las ventas eran considerablemente mejores y la conflictividad laboral sólo aumentó entre los sin botón. Todo muy lógico, ¿verdad?. Pues no. Lo más curioso del caso es que el dichoso botoncito apenas se utilizó durante las dos primeras semanas. Después pasó al olvido.
Lo importante no es tanto el aislarse como el “poder” hacerlo. ¿Te suena? A menudo no es tan importante comer sin pan como no tenerlo a mano. No ir de vacaciones no es tan crudo como no “poder” hacerlo. Uno puede vivir en un cuchitril, mojarse bajo una lluvia intensa, pasar de ver la TV, viajar en transporte público… todo puede hacerse con una sonrisa en la boca si no es por obligación. La putada es sentir en lo más profundo que no “puedes” hacer otra cosa. Así vamos acumulando frustración y mala leche, porque siempre hay algo que no puedes, porque sencillamente, esa vieja máxima que nos inculcan desde niños es tozudamente cierta: “todo no puede ser”. Y lo gracioso del caso es que buena parte del problema radica en saberse conformar. ¡Qué fácil es decirlo, leñe!

viernes, 17 de noviembre de 2017

BIOFRAFIA



Nació, Vivió, Murió.

¿Su Nombre?

Nadie lo recuerda

¿Su Tumba?

Ya no existe

¿Su vida?

Ya nadie queda que la pueda rememorar.

¿Quién era?

Tú y yo. Tarde o temprano.

viernes, 10 de noviembre de 2017

CHISTE


El chiste fue un éxito, los cuatro rieron a rabiar.
Yo quedé satisfecho, convencido de que les había hecho felices por unos eufóricos segundos.
El de la primera carcajada quedó después pensativo... “¿acaso va por mi?".
El segundo reidor, más tarde pensó... “Era un chiste muy machista, este tío no es de fiar”.
La dueña de la tercera risa meditó... “es muy gracioso, pero alguien que cuenta algo así en público no puede ser muy inteligente”.
Pero lo peor fue el cuarto. La carcajada más estridente:  Todavía lagrimeaba cuando ya estaba tomando su decisión.
“Ya sé a quién no voy a renovar el contrato”